Los rojiblancos sacan provecho de su único remate entre los tres palos para ganar dos partidos seguidos en Liga once meses después J. ORTIZ DE LAZCANO j.o.lazcano@diario-elcorreo.com/ENVIADO ESPECIAL. VIGO  SIN DESCANSO. Aduriz, que no paró de batallar hasta que fue sustituido, evita una entrada de Méndez en el centro del campo. / FOTOGRAFÍAS: IGNACIO PÉREZ | | Imprimir Enviar | | | LAS CLAVES LA FICHA | Gol tempranero
Una brillante jugada entre Yeste, Iraola y Aduriz acaba con el sexto gol en Liga del donostiarra. Fue en el primer disparo del partido.
El Athletic no se cierra
Los rojiblancos jugaron menos cerrados que en anteriores salidas. Con Yeste muy participativo y Aduriz afilado, los rojiblancos soltaron briosos contragolpes.
El Celta vuelve con brío
El Celta saltó con mayor determinación ofensiva en la segunda parte, aunque los rojiblancos controlaron sin sufrir demasiado.
Sólo un sobresalto
En el tramo final, el Celta sólo tuvo una ocasión clara, un remate de Perera. 0-1 Alineaciones
Celta: Pinto; Ángel López, Lequi, Méndez (Nuñez, min. 76), José Enrique; Oubiña, Jorge Larena (Perera, min. 64); De Ridder (Gustavo López, min. 73), Canobbio, David Silva; y Baiano.
Athletic: Lafuente; Expósito, Ustaritz, Prieto, Amorebieta; Murillo, Gurpegui; Iraola, Yeste (Dañobeitia, min. 69); Joseba Etxeberria (Tiko, min. 55) y Aritz Aduriz (Julen Guerrero, min. 76).
Los goles
0-1: Minuto 7. Aduriz adelanta al Athletic gracias a una magnífica combinación entre Yeste e Iraola.
Árbitro
Ayza Gámez (Colegio Valenciano). Expulsó a Unai Expósito por doble cartulina amarilla (m.43 y m. 87), Amonestó a Aduriz (m. 51), Gurpegui (m. 56), Oubiña (m.61), Tiko (m. 78), y Yeste (m. 84).
Incidencias
Alrededor de 15.000 espectadores en Balaídos en una noche bastante fría y lluviosa, que restó afluencia de aficionados.
Estadística
CELTAATHLETIC
TIROS A PUERTA4/234/7
SAQUES DE ESQUINA94
FUERAS DE JUEGO15
JUGADAS DE ATAQUE148123
JUGADAS EN EL ÁREA65
FALTAS COMETIDAS1524
TARJETAS ROJAS01
BALONES PERDIDOS9297
BALONES RECUPERADOS6973
BALONES PERDIDOS9297
POSESIÓN 66%34% | | | |
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El triunfo de Balaídos deja al Athletic ante un futuro esperanzador porque supone un paso de gigante en su agónica lucha por la permanencia. De momento, elimina muchos miedos desde el puesto decimocuarto de la clasificación. Once meses han tenido que transcurrir para que los rojiblancos pudieran ganar nuevamente dos partidos consecutivos en Liga, algo que no sucedía desde que el 17 de abril de 2005 los bilbaínos unieran en la jornada 32 un 0-2 en El Sardinero al 3-0 de siete días antes frente a la Real Sociedad.
El Athletic fue anoche en Vigo un equipo más suelto que en anteriores partidos fuera de casa. El tremendo apuro vivido ante el Cádiz una semana antes ha tenido un efecto liberador. Al fin y al cabo, en el minuto 90 de ese choque los rojiblancos eran un reo que cuando se sentó en la silla eléctrica descubrió aliviado que los plomos se habían fundido y que poco después llamaba el gobernador para conmutar la pena capital.
El Athletic sacó adelante aquel día en el último suspiro y a partir de ese momento en el equipo se interiorizó que la agonía podía llegar a su fin. Reprogramado y más convencido que nunca, el grupo de Clemente asumió el choque de Balaídos como una oportunidad magnífica para tomar aire.
El Athletic saltó al campo al tanto de los resultados de sus rivales. La situación era la siguiente: un triunfo colocaba al equipo en el puesto decimocuarto. Una derrota suponía devolverle de nuevo a la zona de descenso. Lo cierto es que el Athletic cerró la jornada como el equipo mejor parado entre los nueve que luchan por la permanencia. Sólo el Racing y él ganaron. Prieto, entusiasmado por el valor de los tres puntos, resumió perfectamente el significado de lo obtenido: «Nos da vida».
Lo mejor que tuvo el Athletic anoche es que no fue esta vez un equipo asustado que buscó refugio atrás como único argumento. Su primera intención fue mirar hacia la portería de Pinto. La encontró muy rápido, gracias a una combinación entre sus tres jugadores de mayor talento. Yeste, colocado ayer en la banda derecha, condujo bien la pelota para buscar al borde del área a Iraola. El usurbiltarra apareció inesperadamente para dársela al primer toque a Aduriz. El despiste monumental de la defensa hizo el resto. Méndez y Lequi intentaron inútilmente provocar el fuera de juego y el ex jugador del Valladolid resolvió con determinación. Es un remate de un valor incalculable. Fue la única vez que un disparo rojiblanco encontró los tres palos. Máximo rendimiento imposible.
Bases sentadas
Las bases para el triunfo ya estaban sentadas. A partir de ese momento, el Athletic se dedicó a aguantar estoicamente los vanos intentos del Celta por crear peligro. Los gallegos llegaron con cierta facilidad a las inmediaciones de la portería de Lafuente, pero ciertamente no creaban indicios de que su juego pusiera en grave peligro al portero. En realidad, el único de sus futbolistas que llegaba con algo de intención era el canario Silva, un joven de tremenda clase, pero que fue sujetado con firmeza por Expósito, un lateral que salió del partido cinco minutos antes del final por una doble tarjeta amarilla. Clara la segunda, pero exagerada la primera.
Clemente no sólo reservaba una de sus originalidades en el partido. Ya era esperado que Murillo se colocara como medio centro. No se puede negar que la medida fue un acierto. Aunque le costó encontrar el sitio, el donostiarra sujetó muy bien en el centro del campo y colaboró seriamente en conseguir que los medios centro gallegos, Oubiña y los más adelantados Canobbio y Jorge, cayeran en la tupida red que le tejieron los rojiblancos.
Lo que nadie esperaba es que Yeste e Iraola se intercambiaran sus bandas. El balance por este lado es también positivo. Entre los dos sirvieron a Aduriz el tanto rojiblanco. El basauritarra, además, se mostró más activo que nunca, con numerosas galopadas en las que sujetaba muy bien el balón para intentar lanzar a sus compañeros al contragolpe.
El Celta sólo existía en ataque por medio de disparos lejanos, bien respondidos por Lafuente, o gracias a los remates de cabeza en jugadas a balón parado, un problema básico a la hora de defender en este Athletic. Con la retaguardia muy atenta a las incursiones por los costados, los gallegos sólo se ganaron dos ocasiones de envergadura. La primera llegó por una falta de entendimiento entre Prieto y Lafuente que concluyó con un disparo de Canobbio fuera. La segunda consistió en una llegada de Perera (m.83), quien, solo ante Lafuente, lanzó fuera.
Los rojiblancos, sin pasar graves sobresaltos, pueden sacar pecho. Dos partidos seguidos ganados y, sobre todo, el sentimiento de que nunca han tenido tan claro escapar de las garras del descenso.
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