El Correo Digital
Lunes, 20 de marzo de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares    Página de inicio
PORTADA ÚLTIMA HORA ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES

DEPORTES
MOTOR
Otra arrancada estratosférica
Renault logra un doblete en Malasia gracias al triunfo de Fisichella y a la maniobra brutal de Alonso en una réplica de sus mejores salidas
Otra arrancada estratosférica
ZARPAZO. Alonso se aseguró un puesto en el podio gracias a una gran arrancada en la que se colocó tercero, tras su compañero Fisichella y Jenson Button. / EFE
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

Cualquier observador asiste perplejo a las explicaciones de Fernando Alonso al final de una carrera de F-1. Vino a decir en síntesis, «arriesgué en la salida y dormité después». El minucioso análisis que viene a continuación de parte de todos los ojos que escrutan sus movimientos queda para el beneficio de inventario. Alonso es escueto y directo. Como ayer, en la estratosférica salida del Gran Premio de Malasia, donde el asturiano volvió a maquinar una maniobra demoledora. Salir tan rápido como lo hizo no sólo era una cuestión de hábito. Era una estrategia. Así, juntó argumentos para rodar en paz durante 56 vueltas, a toda mecha pero lejos de su compañero Giancarlo Fisichella. El italiano ganó en Sepang y Renault disfrutó de un doblete con sabor a historia de la F-1. Veinticuatro años después. Desde que Arnoux y Prost lo festejaron en 1982 en Francia.

Alonso guarda en un rincón de su cerebro cada recodo del fin de semana, cada cambio de neumático, repostaje o indicación de su ordenador. Funciona milimétrico en su aproximación al Gran Premio y consigue descifrar las claves de un vistazo. Es el sello de los campeones, la facilidad para deshacer nudos allá donde otros se complican la existencia. El asturiano decidió que su estancia en Malasia debía resolverse en diez segundos. Los programas de los ingenieros, el cálculo de los siete juegos de gomas, la fallida asistencia de su equipo al llenar el depósito en la calificación del sábado, los problemas con el ordenador del coche, todo requería una réplica en la primera curva.

Vuelve 'Magic'

No falta quien considera que su ascenso al título de 2005 fue demasiado frío, siempre con la calculadora de los puntos en la mano. El español volvió a mostrar ayer que sabe cambiar de registro cuando la ocasión lo requiere. Cargado de gasolina por el error en el 'box' de Renault, el asturiano se jugó el bigote en una salida electrizante que devolvió a la memoria las imágenes del Alonso casi juvenil que proporcionaba un espectáculo dominical en cada arrancada del calendario de 2004, año en que se agenció esa fama de lanzadera. Lo hizo en repetidas ocasiones, siempre en el umbral de la cuarta línea de la parrilla. Como ayer. Y empezó a ganarse el apelativo de 'Magic' (mágico) cuando en Indianápolis casi salta desde el foso de la formación a los primeros puestos. Será cuestión de talento, porque otra cosa no se puede imaginar cuando todos los pilotos deben encontrarse en la misma situación de alerta, con neumáticos limpios y la adrenalina a punto de salir por sus orejas.

En diez segundos, el asturiano encontró una rendija entre los dos McLaren que le precedían (Raikkonen y Montoya) y ya instalado en la quinta posición acometió una temeridad que desdice su aureola de conservador. Fijó la pupila en Rosberg y Webber, los dos Williams que anunciaban lo mejor de lo mejor, sobre todo el cachorro alemán. Alonso salió hacia el exterior y apurando el filo de la navaja clavó contra las tablas a la pareja de Frank Williams. Superó la velocidad de ambos con un espectacular adelantamiento por fuera de la pista. De un plumazo, en una preconcebida mano a base de órdagos, Alonso colocó la carrera donde quería. Donde podía haberla ubicado sin el error del sábado. Por detrás de Fisichella y Button.

Superior a la media

No se sabe si por esa maniobra, por la fatalidad que a veces exhibe como si fuera Alex Zülle en versión finlandesa o vaya usted a saber por qué, Kimi Raikkonen no llegó a dar una vuelta. Claudicó en la quinta curva después de rozarse con Klien. Una carrera que pintaba gris para Alonso se convirtió en una bendición en una simple vuelta.

La reacción por detrás penalizó a Rosberg, fulminado por una rotura de motor. También a los Toyota, que no levantan cabeza ni con Ralf Schumacher ni con Trulli. Y uno más, Barrichello, sepultado por la velocidad de Button y su retraso incomprensible con un coche teóricamente idéntico. Mejor le fue a Michael Schumacher, que salió desde el puesto 14 y acabó sexto en una remontada meritoria. Y, efectivamente, no hubo mucho más por lo que respecta al español. Su ritmo constante en un nivel de conducción que supera la media de esta parrilla sirvió para que consumase la caza de Jenson Button en el giro 43, después de su segunda parada. Para llegar ahí, Alonso fue el más rápido en la pista. Su mejor vuelta con neumáticos nuevos, 1'34.803, fue imposible para el resto de sus competidores. Y así, giro a giro durantelos 310 kilómetros que completó durante la jornada.

A Fisichella, siempre líder de la carrera en una demostración de que tanto su pilotaje como el funcionamiento del Renault son pata negra, le comunicaron por la radio que «Alonso aprieta» y fue entonces, con el asturiano recortando medio segundo por vuelta, cuando el italiano se apuró para no perder la victoria que tantos deseos tenía de dedicar a su amigo Pietro.



Vocento
[an error occurred while processing this directive]