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Jueves, 16 de marzo de 2006
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DEPORTES
CARLOS GURPEGUI, FUTBOLISTA DEL ATHLETIC
«Me asusta que salga otra vez mi nombre tras lo de Giovanella»
«Somos dos personas diferentes con un caso parecido y él está sufriendo el mismo atropello»
«Me asusta que salga otra vez mi nombre tras lo de Giovanella»
SERIO. Gurpegui escucha a Clemente en el entrenamiento de ayer.
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Carlos Gurpegui se estremece cada vez que escucha la palabra dopaje. Desde hace algo más de tres años, concretamente desde que la Federación le comunicó que había superado los límites permitidos de 19-norandrosterona en el partido ante la Real Sociedad, el centrocampista del Athletic siente que un escalofrío recorre su cuerpo cada vez que se habla de un positivo por 'doping'. No es de extrañar. Su caso aún está pendiente de resolución y su carrera deportiva, su profesión, pende de un hilo muy fino.

Por eso, el futbolista rojiblanco vive con especial atención el caso de Everton Giovanella, jugador brasileño del Celta que el pasado martes vio cómo el Comité Español de Disciplina Deportiva ratificó la suspensión de dos años impuesta por el Comité de Competición por su positivo por nandrolona. «Me asusta el hecho de que vuelva a salir mi nombre», se sinceró ayer Gurpegui.

Y es que el centrocampista del Athletic vive con la sombra de la sanción pendiendo sobre su cabeza. Desde que pasó aquel fatídico control en Anoeta, el 1 de septiembre de 2002, ha hecho esfuerzos por centrarse en el fútbol y por tratar de olvidar todo lo relacionado con el caso. No ha sido fácil, pero a base de partidos ha conseguido aparcar, de momento, la batalla judicial que se desató a partir de aquel positivo por 19-norandrosterona. Por eso, le inquieta que surja su nombre cada vez que se habla de la situación de Giovanella. «Siempre que sale su nombre aparece el mío. Somos dos personas diferentes con un caso parecido, y él está sufriendo el mismo atropello que sufrí yo en mi día», explicó.

Al navarro, sin embargo, no le agrada nada que desde Vigo se hayan denunciado las diferencias con las que la justicia ha abordado ambos casos. En este sentido, el jugador de Andosilla recordó los tres meses que permaneció inactivo mientras su caso deambulaba de una instancia judicial a otra. «Parece que, como ahora estoy jugando, a mí no me pasó nada. Pero entre comité y comité estuve tres meses o tres meses y medio sin poder jugar. Parece que la gente ha olvidado eso», se quejó.

Sin mala intención

Más allá de polémicas puntuales, Gurpegui sabe por experiencia las dificultades por las que está atravesando Giovanella. Comprende lo que se siente cuando uno no puede jugar al fútbol por motivos extradeportivos y, en este sentido, volvió a reiterar su apoyo al futbolista del Celta. Algo que, por otro lado, ya hizo cuando surgió la noticia del positivo de Giovanella. «Ya le dije en su día, cuando vino aquí, que estaba con él, que le apoyaba y que me tenía para lo que hiciera falta. También le dije que tenía a los servicios médicos (del Athletic) para hablar, porque al final los dos estamos en el mismo caso. Lo que quiero ahora es animarle y decirle que vaya hasta el final. Seguro que cuando vaya a la justicia ordinaria volverá a poder jugar», comentó.

Gurpegui, además, lamentó no poder disfrutar de una semana de tranquilidad después de la trascendental victoria ante el Cádiz. Y es que, aparte del caso de Giovanella, el navarro también se ha visto salpicado por la lesión de Matías Pavoni. El jugador rojiblanco negó rotundamente que tuviese intención de lesionarle, como ha dicho el futbolista argentino. «Se está especulando con que si había intentado hacerle daño o que iba a por él. En ningún momento quise hacerle daño. Cada cual que piense lo que quiera», dijo.

Para reforzar sus argumentos, el navarro se detuvo en el momento en el que Pavoni acabó lesionado. «Es la primera jugada del partido. Le doy al balón y luego con la pierna igual le doy a la suya», explicó, antes de desvelar que él mismo y el Athletic ya le han enviado un telegrama para darle «ánimos».



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