La benjamina de los doce galardonados con los Premios Resurrección María de Azkue fue Amets Cañizares, de 11 años y alumna de la ikastola Ikasberri de Azpeitia. Su cuento, 'Inoiz ikusi gabeko ama' es una carta escrita en primera persona y dirigida desde el País Vasco a una madre natural de Ecuador, una madre a la que nunca ha visto. A Amets le gusta , sobre todo, leer 'komedia', libros que le provoquen la risa.
Izar Azpiroz, de la ikastola Haurtzaro de Oiarzun, obtuvo el primer premio de cuentos en la categoría de mayores. A sus 16 años se planteó plasmar el «problemático mundo de una joven» contado en los doce segundos de una carrera. Izar se trabajó mucho el texto, pero no tanto para obtener el premio como porque «contaba para nota». Cuando sea mayor quiere dedicarse a la literatura «como aficionada».
Los premios, creados por Euskaltzaindia y la Fundación BBK, tienen como objetivo estimular la creación literaria entre los jóvenes. Los trabajos se presentan en dos categorías -de 11 a 14 y de 15 a 18 años- y en las modalidades de narración y poesía.
En esta edición, a la que podían concurrir escolares de cualquier nacionalidad, se han presentado un total de 224 trabajos escritos en euskera. La sorpresa estaba en el hecho de que la autoría de los doce cuentos y poemas galardonados se corresponde con alumnos que estudian en las provincias de Guipúzcoa y Laburdi.
El escritor Manu López Gaseni, miembro del jurado encargado de la lectura de las obras de los más pequeños, destacó el «buen nivel de los trabajos presentados», aunque quiso destacar que optan mayoritariamente por la narración: «En esta modalidad, manejan mejor las técnicas y recursos literarios, mientras que en poesía parecen presentarse sin haber leído. Su formación se basa en modelos orales».
Jabier Kaltzakorta, miembro del jurado de la categoría de los mayores y profesor de la Universidad de Deusto, se mostró muy satisfecho del nivel literario y gramatical de los textos: «Son trabajos muy cuidados y bien narrados».