El suspense desatado desde el jueves por el posible encarcelamiento de Arnaldo Otegi se mantendrá al menos hasta hoy. El juez Fernando Grande-Marlaska le dispensó ayer de acudir a la vista programada en la Audiencia Nacional para decidir sobre su entrada en prisión tras comprobar que padece una bronquitis, y aplazó la celebración de su comparencia hasta que lo permita su estado de salud. Un forense chequeará por orden del juez cada doce horas al dirigente de la ilegalizada Batasuna para fijar lo antes posible una nueva fecha de comparecencia. La Ertzaintza, además, vigilará su domicilio de Elgoibar de forma permanente para evitar una hipotética fuga del líder de la izquierda abertzale.
Grande-Marlaska ordenó el jueves pasado -nada más conocer los informes policiales que indican que Batasuna fue la promotora ese mismo día de la huelga y de varios altercados en el País Vasco y Navarra- que Otegi compareciese ayer en la Audiencia Nacional para decidir si modificaba su situación de libertad bajo fianza de 400.000 euros por la de prisión, ante una posible reiteración delictiva.
El juez argumentó que, a la vista de los informes elaborados por Guardia Civil, Policía Nacional y Ertzaintza, el principal responsable de Batasuna habría cometido nuevos delitos al burlar la suspensión total de actividades de la formación por espacio de dos años que el propio Grande-Marlaska ordenó en enero pasado, dentro del sumario que instruye el Juzgado Central número 5 contra 41 dirigentes históricos del partido, al que considera el «frente político-institucional» de ETA. El fiscal general del Estado, Cándido Conde-Pumpido, desveló el viernes que pediría al juez el encarcelamiento incondicional de Otegi durante la celebración de la 'vistilla' que ayer fue aplazada.
La suspensión de esa comparecencia comenzó a fraguarse sobre la una de la tarde, cuando el Juzgado Central recibió un fax de la abogada de Otegi, Jone Goirizelaia, en el que pedía el aplazamiento de la comparecencia por enfermedad de su cliente y le adjuntaba un parte médico. Ya una hora antes otro de los portavoces de Batasuna, Pernando Barrena, había comentado de manera informal a varios periodistas en los momentos previos a una rueda de prensa en Bilbao el texto que preparaba la abogada.
El forense del Juzgado de Eibar acudió por orden de Grande-Marlaska al domicilio de Otegi y, tras examinarle, verificó que no estaba en condiciones de acudir a la Audiencia Nacional. El dictamen médico establece que sufre una bronquitis con episodios de fiebre, que requiere de medicación y reposo para su curación.
Salaberria y 'Ternera'
El magistrado, en el mismo auto de tres folios que suspendió la 'vistilla', ordenó a la Ertzaintza que establezca una vigilancia «estática» y «continuada» ante el domicilio de Otegi y que la mantenga hasta que reciba orden de lo contrario. La medida pretende neutralizar el riesgo de fuga, que considera que ha aumentado. Grande-Marlaska pide a la Policía autónoma que le comunique al instante cualquier abandono de la vivienda por si es necesario ordenar su detención o busca y captura.
El juez cree que el riesgo de fuga que ya existía en Otegi, al que considera un dirigente de ETA, se incrementó desde que el jueves decidió citarle para decidir sobre su ingreso en prisión. Recuerda que otros dos procesados en este sumario, también en grado de dirigentes de la banda armada, Jon Salaberria y Josu Urrutikoetxea, 'Josu Ternera', ya se fugaron en 2005 y 2003, respectivamente, para eludir la acción de la Justicia.
Grande-Marlaska entiende que todas las medidas que ha adoptado en el auto son «proporcionadas» y desvela que aceptó autorizar la suspensión por enfermedad pese a que la defensa de Otegi «ha tratado de impedir por cualquier motivo» desde el viernes la comparecencia de su cliente. Se refiere a que Jone Goirizelaia, antes de alegar la enfermedad del portavoz de Batasuna, pretendió lograr la suspensión de la 'vistilla', tanto el viernes como a primera hora de ayer, porque estaba citada en Bilbao en un juicio con jurado. El juez denegó el motivo de aplazamiento y le dijo a Gorizelaia que, si no podía acudir a la vista, cualquiera de los otros catorce letrados personados en el sumario de Batasuna podría defender a Otegi.
El magistrado señala en el auto que las medidas para evitar la fuga son proporcionadas porque podía haber ordenado de forma directa el encarcelamiento de Otegi horas después de conocer los informes policiales sobre la huelga y que no lo hizo «para garantizar el derecho de defensa en parámetros de suficiente entidad» y oír lo que tenía que alegar el procesado.
Los representantes de Batasuna, que eludieron ayer realizar cualquier valoración sobre el estado de su líder, sí enviaron un mensaje a los medios de comunicación para que cámaras de televisión y fotógrafos dejaran de hacer guardia frente al domicilio de Otegi. La plataforma ilegalizada considera que la presencia de los periodistas «supone una intromisión en su ámbito particular y familiar que no es de interés informativo».