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Martes, 14 de marzo de 2006
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DEPORTES
ATHLETIC
Otras caras en Lezama
La agónica victoria cosechada el domingo frente al Cádiz enterró los gestos serios del pasado lunes y los transformó en semblantes de alegría
Otras caras  en Lezama
ALEGRÍA. Urzaiz, Iraola y Aduriz mostraron su satisfacción en el entrenamiento por la victoria ante el Cádiz. / BERNARDO CORRAL
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En Lezama se respiraba ayer otro ambiente. Los gestos serios que vestían los jugadores y el cuerpo técnico del Athletic el pasado lunes tras caer en Sevilla, se transformaron en semblantes de cierta alegría. La esencial y agónica victoria ante el Cádiz dejó otras caras. La felicidad, el gozo y la satisfacción se unían en los semblantes de futbolistas y entrenadores.

Bajo un radiante sol que anunciaba la cercanía del cambio de estación, los bilbaínos saltaron al campo de entrenamiento cuando faltaban veinte minutos para las once. En todas las conversaciones, un tema estrella: la rocambolesca situación vivida en el descuento. Gol olímpico de Guerrero, mano de Varela, y doble tanto de penalti. Una locura con feliz desenlace para los intereses rojiblancos.

Pronto, el grupo de titulares se separó del resto. Tocaba la habitual sesión de recuperación posterior a los encuentros, que se inició con quince minutos de carrera continua. El mismo tiempo de siempre, similar arranque, pero con un sabor diferente; con el dulce regusto de los tres puntos logrados, de volver a salir de la horrible pesadilla del descenso. Todos reían. Aduriz, Urzaiz e Iraola bromeaban entre ellos. Expósito con Ustaritz... Una brillante sonrisa les acompaña en cada zancada.

De esta manera, la eufórica celebración vivida en San Mamés el domingo cuando Megía Dávila pitó el final tuvo su continuidad ayer 21 kilómetros más lejos. Quizá porque la temperatura también acompañaba, los futbolistas se ejercitaban con otra alegría, con un entusiasmo renovado después de acumular un frustante empate ante el Villarreal y una inexplicable derrota en Sevilla contra diez jugadores.

Cuando completaron cerca de media hora de ejercicios diversos, los titulares se marcharon a la caseta. En su camino hacia el interior de las instalaciones, Gurpegui se topó con Escalona y Aranzubia, que se afanaban en detener los certeros y potentes disparos de Iñaki Bergara, preparador de porteros. Les lanzó una broma y los cuatro rieron. Se vivía de otra manera, más por la forma, que por la victoria en sí.

Mientras, los reservas y jugadores no convocados, con un recuperado Etxeberria entre ellos, se entrenaban a mayor ritmo. Pases, remates, centros. Clemente también tenía buen humor. «¿Eso es 'footing', yo quiero velocidad!», les soltó a sus pupilos en un momento que perdieron intensidad.

Risas en el partidillo

Tras una hora de ejercicios, llegó el partidillo que culmina cada sesión de entrenamiento en Lezama. A lo ancho del campo, jugaron alrededor de veinte minutos. Ninguno quería perder, pero las bromas también aparecieron. Risas, al fin y al cabo, que reflejaban que la moral rojiblanca se ha incrementado gracias al triunfo sobre un rival directo.



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