A pocas semanas de su estreno, 'Novia por contrato', comedia de Tom Dey protagonizada por Matthew McConaughey -a la sazón, pareja de Penélope Cruz- y Sarah Jessica Parker, ha reventado la taquilla estadounidense. Su protagonista femenina, conocida por la serie 'Sexo en Nueva York', reconoce que tiene facilidad para el género. En su visita promocional a España, donde esta cinta se estrena el 21 de abril, Parker recuerda que «debe mucho» a la producción televisiva, incluido su «refinado estilo», una tarjeta de visita para cualquier diseñador internacional.
«El estilo es algo que, en parte, está dentro. Pero se evoluciona. Es cierto que con dinero es más fácil tener gusto, y también he de decir que con 'Sexo en Nueva York' adquirí los medios para acceder a determinada ropa». Carrie Bradshaw, la soltera de treinta y tantos en la serie, tiene mucho que ver con la fama de la que ahora goza y con el hecho de que cotizados diseñadores pidan la vez para que la artista lleve sus modelos en las fiestas de Hollywood.
Menuda, simpática y de vivos ojos azules, Parker derrocha simpatía y buen gusto también en sus maneras. En 'Novia por contrato' interpreta el papel de Paula, una mujer inteligente, divertida, llena de talento y hermosa a la que contratan unos padres desquiciados para que consiga que su hijo, Tripp, un atractivo soltero de 35 años, se vaya de casa.
El personaje de McConaughey, recientemente nombrado por la revista 'People' como «el hombre más sexy», es el de un chico que vive cómodamente con sus progenitores. Le sale gratis, tiene un dormitorio estupendo donde se lleva a sus ligues y mamá le lava la ropa. El enredo sentimental entre los protagonistas de la cinta se presagia como evidente.
Mujeres en Hollywood
Después de trascender que durante el rodaje los protagonistas tuvieron una mala relación, Jessica Parker se ha apresurado a decir que con McConaughey ha existido una química excelente, tanto en lo personal como en lo profesional. «Es difícil que se dé esa química tan buena entre actores. Ocurre como en las citas, que puede surgir o no. En 'Sexo en Nueva York' tenía que fingir con muchos actores porque no se abría esa comunicación la mayor parte de las veces, pero con Matthew se presentó desde el principio».
La actriz reconoce que se siente cómoda en la comedia, pero no está de acuerdo en que la televisión le vaya a cerrar las puertas del cine o le condicione para futuros personajes. De hecho, entre sus planes cuentan, además de una nueva comedia romántica ('Love Walked In'), una película con carga dramática, 'Spinning into Butter', de la que es productora ejecutiva.
Sobre la dificultad que tienen las actrices de Hollywood para encontrar papeles una vez cruzada la barrera de los 40, como es su caso, asegura que «hace años hubiera dicho que sí, pero ahora las pruebas empíricas me dicen lo contrario. Tal vez tenga que ver que ahora hay más mujeres en puestos ejecutivos en buena parte de los estudios».