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Viernes, 10 de marzo de 2006
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«Enfermera, ¿es mi hijo o no?»
Denuncian al hospital de Mendaro por intercambiar durante unas horas a dos recién nacidos
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«¿Es mi hijo o no?», preguntó angustiada la madre a la enfermera. La sanitaria salió de la habitación de manera apresurada. Intuía que se podía haber cometido un equivocación y avisó a los responsables de la planta de Maternidad del hospital guipuzcoano de Mendaro. Posteriores comprobaciones desvelaron el grave error: dos bebés nacidos en este centro habían sido intercambiados. Uno de ellos había sido dado de alta y se encontraba ya con sus padres 'adoptivos' en su domicilio de Ondarroa. El otro estaba en la habitación con quienes en realidad tampoco eran sus progenitores. Al día siguiente todo quedó aclarado y las madres recuperaron a sus respectivos hijos. Esta es la segunda vez en ocho años que se produce un error idéntico en el mismo hospital.

La rocambolesca historia comenzó el pasado 15 de febrero cuando una pareja de Mutriku dio a luz a un precioso bebé. El pequeño nació a las nueve y cuarto de la mañana tras un parto sin complicaciones. Las horas posteriores al nacimiento transcurrieron con normalidad: visitas de familiares y amigos, las consabidas enhorabuenas, las flores... Así, durante dos días. A partir de entonces, las cosas empezaron a torcerse.

A las ocho y media de la mañana del día 17, un enfermera se presentó en la habitación para recoger al recién nacido y trasladarle a otra sala para limpiarle y practicarle unas pruebas rutinarias. Cuarenta y cinco minutos más tarde, otra enfermera devolvió al niño a la habitación. Pero, ¿era el mismo bebé? Los padres observaron algunas variaciones. Por lo pronto, tenía más pelo. «¿Es posible que le haya crecido tanto en tanto poco tiempo?», se preguntaron. Tampoco los pliegues de las orejas parecían iguales.

La posibilidad de que se hubiera producido un cambiazo parecía tan absurda que llegaron a la conclusión de que todo era producto de su imaginación. Las pocas horas transcurridas desde el parto y aquello de que 'todos los niños son iguales al nacer' hicieron que sus dudas quedasen en un segundo plano.

Así, mimando a un recién nacido que no era su hijo, pasaron las horas siguientes hasta que, por la tarde, otra enfermera acudió a la habitación para practicarle otra prueba. Pero cuál fue su sorpresa cuando la sanitaria vio que la criatura tenía adherida una tirita que demostraba que ya le había sido realizada. Algo no cuadraba... La enfermera se interesó entonces por los detalles de la prueba, puesto que ella era la única responsable de realizarla en el hospital. Tras unos segundos de incertidumbre, la madre gritó: «¿Es éste mi hijo o no?» La enfermera optó por salir de la habitación sin dar una respuesta convincente.

Reencuentro

Al día siguiente, los padres recibieron la visita de un pediatra que les dio el alta y les invitó a que acudieran a una sala contigua, donde la enfermera que detectó el posible cambio de bebés les dio la noticia. El niño que tenían en sus brazos no era suyo y, debido a un error, su hijo legítimo había sido entregado a una pareja de Ondarroa, que había abandonado el hospital la víspera. El reencuentro no tardó en producirse, ya que los otros padres ya habían sido avisados y aguardaban en el hospital con el otro bebé.

Por si acaso, pasado el susto, la familia mutrikuarra decidió acudir al hospital para realizar una definitiva prueba de ADN, con la que confirmaron la identidad del menor. Además, estos padres presentaron una denuncia en la comisaría de la Ertzaintza de Ondarroa, en la que acusan al Hospital de Mendaro de una posible negligencia por el error en el cambio de su bebé.



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