La reunión de la Junta de Gobernadores de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA) concluyó ayer en Viena sin que sus 35 países miembros determinaran los fines con los que Irán lleva a cabo su programa nuclear. Por ello, decidieron remitir el dosier al Consejo de Seguridad de la ONU, que decidirá las medidas a adoptar, entre las que no descarta sanciones contra el régimen islámico.
En ese informe, la agencia muestra su preocupación porque después de tres años de intensas inspecciones siguen sin resolverse algunas cuestiones clave del programa iraní, aunque reconoce que hasta ahora no ha encontrado indicación de que Teherán haya desviado materiales nucleares para fines militares. El régimen de los ayatolás ofreció congelar su programa industrial de enriquecimiento durante dos años a cambio de poder seguir investigando a escala limitada en ese campo, algo inaceptable tanto para Estados Unidos como para la UE.
«En la reunión de la Junta de Gobernadores de febrero ya se acordó remitir a Irán al Consejo de Seguridad, pero se pidió que no se considerara su caso hasta que el director de la AIEA, Mohamed al-Baradei, presentara su nuevo informe sobre el programa nuclear», señalaron desde el organismo con sede en la capital austriaca. «Al no producirse cambios, la AIEA remitirá ahora el documento al Consejo», añadieron las mismas fuentes.
Convencidos
Los países europeos y Estados Unidos lograron convencer en la anterior sesión de la AIEA, el 4 de febrero, a Rusia y China, ambos miembros permanentes del Consejo de Seguridad, para que accediera a llevar a Irán ante el máximo órgano de la ONU.
Desde entonces, el Gobierno de Teherán ha mantenido una ronda de consultas con distintos miembros de la comunidad internacional en un intento por frenar la medida. Así, una delegación iraní viajó la semana pasada a Rusia para discutir sobre la propuesta de Moscú para que el país persa realice el enriquecimiento de su uranio en territorio ruso, sin llegar a ningún resultado.
Asimismo, Teherán mantuvo un encuentro el viernes con los representantes de la 'troika' europea -Alemania, Francia y Reino Unido- para intentar alcanzar algún compromiso de última hora que evitara llevar la cuestión ante el Consejo de Seguridad. Los europeos, al igual que EE UU, insisten en que Teherán debe suspender todas las actividades de enriquecimiento de uranio, algo a lo que se niega, asegurando que tiene «derecho» a contar con energía nuclear para fines civiles.
Al-Baradei aseguró ayer que mantiene su optimismo en obtener una solución negociada al contencioso, pese a la creciente agresividad verbal entre Teherán y Washington, que prevé que la cuestión iraní sea analizada por el Consejo de Seguridad a partir del próximo lunes o el martes. «Sigo siendo optimista, porque creo que tarde o temprano todas las partes se darán cuenta de que no hay otra opción que volver a las negociaciones», manifestó el responsable de la agencia de la ONU, si bien reconoció que el dosier iraní será remitido de forma inmediata al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
«No estoy decepcionado. Esperaba que podíamos alcanzar un acuerdo sobre la vuelta a las conversaciones esta semana y no ha sucedido así, pero podría ocurrir en una o dos semanas», añadió Al-Baradei. «No vamos a tener una escalada», aseguró el político egipcio, y añadió que todos los implicados deben «mantener la calma y reducir la retórica. Una guerra de palabras no nos ayudará».
Todos con todos
El más reciente premio Nobel de la Paz aseguró saber «que en estos momentos todo el mundo está hablando con todo el mundo, y eso ya es bueno en sí. Si el Consejo de Seguridad cumple bien su papel y gestiona bien este asunto esto nos podría ayudar mucho para adelantar las cosas», incidió.
Al-Baradei confirmó que remitirá su último informe técnico sobre Irán al Consejo de Seguridad «hoy como muy tarde. Si lo discute es su asunto. Qué acción tomarán, es obviamente también su asunto», señaló el alto funcionario de la ONU.
«No debemos olvidar que uno de los objetivos centrales del Consejo de Seguridad es encontrar una solución pacífica a conflictos», destacó. «Por eso todo el mundo considera que puede aportar su peso para asegurar que Irán trabaje lo más estrechamente posible con nosotros», añadió Al-Baradei.
La máxima cabeza visible de la agencia atómica confirmó asimismo que la AIEA seguirá con sus inspecciones en la República Islámica. «Tenemos a varios equipos a punto de partir hacia Irán y pido que sea lo más transparente posible. Va en su interés esclarecer todos los asuntos pendientes. Eso tendría una impacto muy bueno a la hora de crear confianza», concluyó Al-Baradei.