Que el cine de terror no está pasando por un buen momento y que aún estamos a la espera de algo o alguien que dé un giro al género, demostrando las verdaderas posibilidades del mismo, es algo que venimos denunciando casi con cada estreno de una película de este tipo. Le toca el turno ahora a una nueva adaptación de un cómic Marvel que va de lo que anuncia el título, de un hombre-cosa, la cual no ha conseguido pasar el corte en su país, exhibiéndose directamente en el mercado del DVD.
La cosa ya empieza mal cuando asistimos a la típica fiesta campestre de adolescentes con una parejita que se aparta del grupo para retozar. Original comienzo que ya augura muerte y sangre desde el principio. Pero las ideas del guionista no mejoran en absoluto y nos plantea una historia de reivindicación india enfrentada a una explotación petrolífera cutre. La acción se desarrolla en unos terrenos pantanosos en los que habita un guardián ofendido cuya misión es proteger el nexo con todas las realidades. Así las cosas, casi nada cabe esperar en cuanto a un planteamiento que, con cariño, podría calificarse de patético.
El tratamiento dado por el desconocido Brett Leonard es de serie B mala. Se limita a explotar la oscuridad y humedad de la ciénaga para mostrar inquietud entre las sombras, salpicando la acción de ataques cada vez más explícitos y sangrientos de la cosa pantanosa. No hay ni un momento de miedo ni de simple sobresalto y sí abundante aburrimiento hasta llegar a un desenlace absurdo y mal filmado.