La Policía ha desarticulado una red que introducía en España inmigrantes africanos de forma ilegal, a los que cobraban cinco mil euros y, una vez en el país, retenían en pisos de Madrid y Lérida, obligándoles a trabajar y a que les entregaran el dinero ganado. Según informa la Dirección General de la Policía, la operación se ha saldado hasta el momento con la detención de tres ciudadanos de origen marroquí, dos de los cuales están acusados de implicación en contra de los derechos de los ciudadanos extranjeros, falsedad documental, estafa y estancia irregular. Al tercero, se le acusa de infracción de la ley de Extranjería.
La red cobraba a los inmigrantes alrededor de 5.000 euros por facilitarles todos los trámites necesarios para que pudieran acceder ilegalmente a territorio español, además de la documentación para regularizar su situación en el país, lo que en realidad nunca recibían. El pago se fraccionaba en dos, el primero se realizaba antes de salir de Marruecos y el último a su llegada a España por Algeciras.
Las investigaciones comenzaron en septiembre del 2005, a raíz de una denuncia en la Comisaría Provincial de Ciudad Real en la que Imad B., de 32 años y nacido en Casablanca, era señalado como responsable de la organización. Este detenido, que residía en Madrid, captaba supuestamente a compatriotas y subsaharianos y los citaba en una cafetería del barrio de Lemarif en Casablanca (Marruecos), donde les facilitaba un pasaporte y les explicaba los requisitos para cruzar la frontera. Si aceptaban, les volvía a citar en una cafetería de Tánger donde pagaban la primera mitad del dinero y les entregaba un pasaporte con su foto, pero con datos biográficos ajenos.
En el puerto de Tánger eran embarcados con dirección a Algeciras, y los vestían de forma que parecieran tripulantes del barco. Al llegar a España, salían por la zona de vehículos, sin pasar controles fronterizos, y se dirigían a la estación de autobuses, donde efectuaban el resto del pago y eran trasladados a Madrid o Lérida, donde eran retenidos en pisos de la organización, que luego les obligaba a que trabajaran y les entregaran el dinero que ganaban.
En los registros efectuados en Lérida y Madrid, se han intervenido cuarenta frascos de perfume falsificados, libretas de ahorro a nombre de los detenidos, documentación personal de ciudadanos africanos en situación ilegal en España, agendas telefónicas con anotaciones de cantidades de dinero y una sustancia que podría tratarse de hachís.