La liberación de al menos 300 de los detenidos en Argelia por actividades terroristas comenzó el pasado fin de semana en aplicación del decreto presidencial relativo a la entrada en vigor de la Carta de la Paz y la Reconciliación.
Fuentes judiciales confirmaron ayer que 200 reclusos salieron el sábado de la prisión de Serkadyi, en Argel, donde cumplían condena, entre ellos importantes figuras del Grupo Islámico Armado (GIA). Las liberaciones continuaron ayer y se prolongarán durante varias jornadas, lo que ha dado lugar a escenas de alegría delante de los centros penitenciarios entre los excarcelados y sus familiares.
La Carta de la Paz y la Reconciliación fue aprobada el año pasado por referéndum pero hasta la semana pasada no había aparecido en el Diario Oficial los textos de su aplicación. Algunos medios calculan que en los próximos meses hasta 2.000 prisioneros serán liberados y se beneficiarán de las medidas de reinserción social que contemplan incluso una ayuda financiera.
Todavía quedan aproximadamente un millar de terroristas en activo, concentrados en su gran parte en la región montañosa de la Cabilia y miembros del radical Grupo Salafista para la Predicación y el Combate (GSPC). Esta banda extremista, afiliada a Al-Qaida, ha rechazado las medidas de amnistía contenidas en la Carta de la Paz y afirma que seguirá librando la guerra santa contra un régimen que califica de infiel.
Deserciones
Sin embargo, en varias provincias ya se ha informado de deserciones de militantes salafistas que se han entregado para beneficiarse de la amnistía.
El Gobierno ha dado de plazo hasta finales de agosto para que los terroristas se rindan, prometiendo que combatirá «con todos los medios» a aquellos que no lo hagan.
Tras catorce años de conflicto civil Argelia ha dado un paso atípico en la lucha antiterrorista de inspiración religiosa, al decantarse por la fórmula de la amnistía modulada y el 'borrón y cuenta nueva' para terminar una crisis que comenzó en 1992.