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Lunes, 6 de marzo de 2006
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DEPORTES
ALAVÉS
Un descanso indigesto
El Alavés ha perdido nueve puntos en las segundas partes, cinco de ellos en las dos últimas jornadas, y en 26 partidos nunca ha mejorado el resultado del minuto 45
Un descanso indigesto
HUNDIDOS. De Lucas, uno de los destacados albiazules en Villarreal, se duele en el césped después de un manotazo de un rival. / IOSU ONANDIA
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REANUDACIONES FATALES
Jornada 5: Alavés-R. Madrid. 0-0 al descanso, 0-3 al final.

Jornada 13: Osasuna-Alavés. 0-0 al descanso, 3-2 al final.

Jornada 18: Alavés-Zaragoza. 0-0 al descanso, 0-2 al final.

Jornada 20: Barcelona-Alavés. 0-0 al descanso, 2-0 al final.

Jornada 25: Alavés-Racing. 2-1 al descanso, 2-2 al final.

Jornada 26: Villarreal-Alavés. 1-2 al descanso, 3-2 al final.

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Si los partidos durasen sólo 45 minutos el Alavés ocuparía, con 32 puntos, una zona más que cómoda en la clasificación. Pero su fiabilidad termina en el descanso, que parece indigestarse a los albiazules. En ninguna de las 26 jornadas disputadas hasta ahora ha logrado mejorar en la reanudación el resultado parcial de la primera parte. Más bien todo lo contrario. Ha dejado escapar nueve puntos, cinco de ellos en los dos últimos encuentros, con la consecuencia de regresar a la zona de descenso y colocarse ya en una situación crítica.

En seis partidos diferentes le ha ocurrido algo similar al Alavés. Las cuatro primeras perdió un punto después de igualar sin goles en el descanso. Real Madrid, Osasuna, Zaragoza y Barcelona le dejaron sin botín tras la reanudación. Con diez goles encajados, además, por sólo dos a favor, los obtenidos en Pamplona. Las dos ocasiones restantes son las más recientes. Dos victorias parciales ante Racing de Santander (2-1) y Villarreal (1-2) convertidas al final en un mísero punto.

En los veinte partidos restantes del campeonato actual, el Alavés ha calcado el resultado del descanso y el del final. Entre ellos, los cinco triunfos logrados hasta el momento -Santander, Athletic, Deportivo, Real Sociedad y Málaga-, que se fraguaron en la ventaja adquirida en el marcador en la primera mitad. Ante el Racing con la salvedad de que el 0-1 se convirtió en empate en la segunda mitad hasta que Carpintero marcó en el descuento. Las otras cuatro victorias llegaron con el equipo siempre por delante en el partido.

Como es normal cuando a estas alturas un equipo ocupa las posiciones de descenso y más aún si es con menos puntos que partidos disputados, casi todas las lecturas estadísticas son pésimas para el Alavés. Aunque quizás el mayor problema albiazul en la presente Liga es su incapacidad para mantener sus ventajas en el marcador. En un fútbol donde el primer gol suele resultar determinante para el resultado final, el conjunto vitoriano ha carecido en demasiadas ocasiones del oficio y la solidez necesaria para controlar el ritmo del juego y aprovechar las urgencias del rival para sentenciar.

Y es que en seis partidos -Getafe, ida y vuelta, Espanyol, Osasuna, Racing y Villarreal- el Alavés se ha puesto por delante en el tanteador en nueve ocasiones y de todo ello obtuvo un exiguo saldo de tres puntos. En el Madrigal, además, el conjunto albiazul vio por tercera vez en la temporada cómo un adversario -Getafe y Osasuna fueron los anteriores- le remontaba el partido. Justo lo que el cuadro vitoriano ha sido incapaz de realizar en toda la temporada. Cerca estuvo en Getafe, donde el gol de Güiza en el descuento le privó de esta opción.

Escasa o nula reacción

La interpretación de este cúmulo de datos negativos apunta a una conclusión bastante evidente. La capacidad de reacción del Alavés con el partido en marcha ha sido hasta ahora escasa y en varias ocasiones nula. Es difícil recordar una buena segunda parte de la escuadra albiazul cuando el partido se ha puesto complicado. Tal vez la del Vicente Calderón, donde Sarriegi igualó el partido ante el Atlético de Madrid y Aloisi rozó la sentencia, sea la excepción.

Mucho más sencillo es traer a la memoria desplomes sin demasiada explicación en las segundas partes. En Mendizorroza frente a Real Madrid, Mallorca y Zaragoza o lejos de Vitoria ante el Betis y, el más reciente de todos, el pasado sábado con el Villarreal.

Buena parte de ellos a consecuencia de la fragilidad defensiva que arrastra el Alavés desde el inicio del campeonato. Ha encajado ya 44 goles -26 de ellos en las segundas partes- y con esos números, 1,6 por partido, las complicaciones son enormes. Marcar dos goles fuera -como en Getafe y Villarreal- y no ganar o incluso puntuar es algo que ningún equipo de la zona baja puede permitirse si quiere sobrevivir.

La incapacidad del Alavés para sobreponerse a las dificultades en el tramo final de los partidos también apunta con claridad a los técnicos, pone en duda la forma física del equipo y, asimismo, la concentración de unos jugadores que en demasiadas ocasiones pierden el orden al menor contratiempo. Quizás la regularidad en el esfuerzo fue -al margen de los resultados- la mejor aportación de la 'etapa Oliva'. Porque en los tres últimos partidos han regresado las lagunas de siempre.



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