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Lunes, 6 de marzo de 2006
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CULTURA
CRÍTICA DE CINE
Nunca está de más recordarnos ...
Nunca está de más recordarnos ...
DRAMA. Stephanie Leonidas es la joven Urania Cabral.
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Nunca está de más recordarnos las atrocidades perpetradas por iluminados dictadores de distinto pelaje, capaces de perpetuarse mediante aberrantes sistemas políticos en muchos países del mundo. El elemento conductor de 'La fiesta del Chivo' es Rafael Leónidas Trujillo, bestial presidente de la República Dominicana, desde que impuso su elección en 1930, hasta que fue ajusticiado -por la vieja oligarquía del país-, el 30 de mayo de 1961. Si dejamos a un lado las secuencias que reflejan de forma insuficiente las manifestaciones políticas del pueblo llano, vamos a reconocer que los enfrentamientos entre los distintos personajes están correctamente reflejados.

Así, desde el vasco Galíndez, secuestrado en Nueva York y asesinado en Santo Domingo, hasta un joven teniente de su policía personal, pasando por otros personajes dominicanos, el realizador va desgranando una historia política de resonancias trágicas, en un hábil reciclaje cinematográfico de la inquietante novela homónima de Mario Vargas Llosa, para apoderarse paulatinamente del espectador con una experiencia más melodramática que otra cosa, pero de indiscutible atractivo.

Es un trabajo digno el realizado esta vez por el responsable de 'El especialista', firmemente apoyado en los personajes y en las notables composiciones de sus actores, con mención especial para Tomas Milian, metido hasta el tuétano en la piel del dictador Trujillo. Por otra parte, se trata de una película cuyo valor testimonial no es desdeñable.



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