La sociedad vasca se sobrecogió ayer por las trágicas consecuencias del incendio en una pensión de Bilbao que causó la muerte de cuatro personas y heridas a otras dos. El devastador fuego, cuyas causas se están investigando, se registró en un inmueble antiguo, cuya estructura de madera, unida al fuerte viento, contribuyó a propagar las llamas al resto del edificio y complicó la esforzada labor de los Bomberos y demás asistencias. El suceso, ocurrido en una de las zonas más deprimidas de la capital vizcaína, afectó a La Posada de los Abrazos, una iniciativa colectiva que lucha contra la exclusión social y tenía alquilados tres pisos en el bloque siniestrado.
La investigación deberá explicar el origen del suceso y determinar si la pensión cumplía todos los requisitos de seguridad, como sostiene el colectivo que la gestiona. Pero el alto coste en vidas de este incendio y los cuarenta vecinos afectados que han tenido que ser realojados por el Ayuntamiento llevan a preguntarse si la sociedad y las instituciones que la representan están afrontando el creciente problema de la exclusión social de la manera más adecuada. Diversas ONG vienen alertando de que su cifra de beneficiarios se ha disparado entre gentes que, por diversas causas, caen en la marginación y precisan asistencia y apoyo. En sus tres años de actividad, la pensión incendiada ha acogido a 120 personas. La Posada de los Abrazos representa lo mejor del impulso solidario de colectivos y particulares, y enfrenta a las administraciones a una realidad que exige atención urgente.