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Domingo, 5 de marzo de 2006
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ECONOMÍA
ECONOMÍA
El proteccionismo ensombrece el mercado europeo de la luz
La mayoría de países de la UE dispone de blindajes para evitar que sus empresas pasen a manos extranjeras
GUERRA DE OPAS. Wolf Bernotat, presidente de E.on, el gigante alemán que ha presentado una oferta por Endesa. / REUTERS
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La 'contraopa' lanzada por la alemana E.on sobre Endesa, que compite con la oferta presentada por la catalana Gas Natural, ha sacado a la luz el proteccionismo del Gobierno español. El Gabinete de José Luis Rodríguez Zapatero ha dejado patente su oposición a que la primera eléctrica del país pase a manos extranjeras. Y no se ha limitado a expresar su rechazo con palabras. Ha aprobado una polémica normativa para que el caso deba ser analizado por la Comisión Nacional de la Energía (CNE), que tiene capacidad de veto. El gigante germano considera que este cambio de las reglas del juego en pleno partido contraviene la regulación europea y ha pedido a Bruselas que, como buen árbitro, intervenga y saque 'tarjeta roja' a la 'selección nacional'. La Comisión Europea tiene previsto pronunciarse antes del miércoles.

Lo sucedido en España no es un hecho aislado. Al otro lado de los Pirineos, la situación es muy similar. El Gobierno francés ha impulsado una fusión entre Suez y Gaz de France para evitar que la italiana Enel compre la eléctrica franco-belga. Todavía no había lanzado una OPA pero se disponía a hacerlo. El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, ha puesto el grito en el cielo por esta intromisión y también exige que Bruselas llame al orden a Francia.

Pero lo cierto es que Italia, cuyo mercado energético está dominado por dos empresas nacionales -Eni y Enel-, no puede presumir de ser un ejemplo de liberalización y apertura al exterior. Basta recordar las trabas que se pusieron a la compra de la Banca Nazionale del Lavoro (BNL) por parte del BBVA. Aunque es un caso del ámbito financiero y no del eléctrico, refleja las maniobras de las que es capaz un país para proteger sus grupos empresariales.

De hecho, un repaso de los distintos 'blindajes' de que disponen los sectores energéticos de las principales potencias europeas demuestra que la libertad de movimiento es un sueño más que una realidad. Sólo aprueba el examen el Reino Unido, que es el país más respetuoso con los principios del libre mercado. La Europa continental, por contra, permanece bajo las sombras del proteccionismo.

ALEMANIA

Excepciones a la regla general

¿Podría Endesa comprar el gigante alemán E.on, si tuviera la capacidad financiera para hacerlo? La profesora y directora del departamento de Energía y Medio Ambiente en el Instituto alemán de Investigación Económica, Claudia Kemfert, no tiene dudas al respecto. «No existe ninguna restricción para ello, porque el sector se liberalizó completamente en 1999», señala. Pero recuerda que en el caso de E.on existe una excepción: el gigante necesita un permiso ministerial para vender Ruhrgas AG, el mayor importador y suministrador de gas de Europa, a causa de la importancia estratégica que tiene la firma para el país.

En el caso de que E.on sea comprada por una firma extranjera, algo completamente posible, el Gobierno alemán puede obligar a la compañía a vender Ruhrgas.

«Ruhrgas es la única excepción en el sector de la industria energética», admite la investigadora, quien recuerda que ya en 2002, la firma sueca Vatenfall pasó a controlar el sector de la energía eléctrica en los estados federados de Berlín y Hamburgo, después de adquirir las firmas Bewag, HEW, VEAG y Laubag. Desde su creación, en agosto de 2002, Vatenfall Europa se transformó en la tercera compañía de Alemania, tras E.on y RWE.

La situación se vuelve más complicada en el sector de la industria militar. Desde el 1 de agosto de 2004, cualquier firma extranjera que desee adquirir un paquete de acciones superior al 25% de una empresa como Rhein Metall o KraussMaffei debe solicitar una autorización al Gobierno. La solicitud puede ser rechazada si Berlín estima que la venta pone en peligro los intereses estratégicos del país.

Volkswagen controla sin problemas la firma española SEAT, Skoda en Hungría y Bentley en Reino Unido, pero una firma extranjera no puede controlar al gigante de la industria automotriz alemana gracias a la llamada 'ley Wolkswagen', que impide que un fondo de inversiones, por ejemplo, pueda comprar más de un 20% de las acciones.

FRANCIA

Patriotismo económico

El Gobierno conservador francés, dirigido por Dominique de Villepin, está enfrascado en una cruzada proteccionista bajo la bandera del 'patriotismo económico'. La última escaramuza de esta batalla contra las amenazas exteriores ha sido la anunciada fusión de Suez con Gaz de France para frenar las ambiciones italianas de Enel.

Privatización de hecho del grupo gasístico, la operación requerirá una revisión de la ley de agosto de 2004 que fijaba en un mínimo del 70% la cuota pública del capital. El Gobierno ya ha proclamado que el Estado, poseedor ahora del 80,2%, seguirá siendo el primer accionista del conglomerado resultante al reservarse una minoría de bloqueo en torno al 35%. La oposición socialista teme que la reforma legal sirva para hacer otro tanto en la eléctrica EDF, donde el Estado controla más del 87% del capital de una empresa vital para los intereses nacionales por sus 58 centrales nucleares.

La doctrina del patriotismo económico surgió el pasado verano como respuesta gubernamental al rumor, a la postre falso, de una OPA hostil del gigante estadounidense Pepsico sobre la multinacional francesa Danone. La primera medida fue la publicación el 31 de diciembre de una lista de 'sectores estratégicos' blindados por decreto a los apetitos extranjeros. La consecuencia es que la inversión extranjera en ámbitos como la defensa, la investigación o la seguridad debe ser aprobada previamente por el Ministerio de Economía.

El segundo capítulo del catecismo comienza mañana, lunes, con el debate parlamentario del proyecto de ley sobre las OPA. El articulado incluye una nueva arma defensiva, conocida como la 'píldora venenosa': la posibilidad de emitir bonos de suscripción de acciones a las empresas atacadas, cuyo efecto mecánico es hacer mucho más costosa la toma de control.

ITALIA

Enel y Eni dominan el mercado

La ley italiana que regula las ofertas públicas de compra de acciones (OPA) fue aprobada en 1998 y es una de las más liberales de Europa. Sin embargo, ahora es una incógnita la línea que seguirá Italia en la aplicación de la nueva directiva europea sobre esta cuestión de 2004, que los países de la UE están comenzando a incorporar a sus legislaciones. Como el acuerdo final sobre esta norma dejó libertad de decisión en los puntos más 'políticos' de la cuestión, cada país podrá decidir qué carisma dar a sus leyes, pero es posible que Italia opte por volverse más proteccionista. Esto es con lo que amenazó la semana pasada el ministro de Economía, Giulio Tremonti, en su primera reacción en caliente a la fusión de Gas de France y Suez, la respuesta francesa al interés por esta última de la eléctrica italiana Enel. En concreto, podría restablecer una norma similar a la improvisada en 2001 por el anterior gobierno, luego anulada, que esterilizaba el voto a empresas extranjeras con más del 2% de las acciones, una medida para impedir ya entonces la invasión de la francesa EDF en Montedison. De todas formas las elecciones generales del 9 de abril impiden los pronósticos.

El mercado de la energía se liberalizó en Italia en 1999, pero en realidad se lo reparten dos colosos controlados por el Estado: Enel, tercera empresa europea del sector, domina la electricidad y Eni, el suministro de gas. Endesa Italia se ha hecho con una pequeña cuota del 7% del mercado y es el tercer operador. Se trata de una situación casi de monopolio e incluso estos días se ha vuelto a hablar de una posible fusión de Enel y Eni, para estar a la altura de la actual oleada de concentraciones en Europa. Sin embargo, parece una posibilidad lejana. Enel, en cualquier caso, dispone de 15.000 millones de euros para una gran compra internacional y sigue buscando una presa tras ofrecerse como socio a Gas Natural sin éxito y verse bloqueado en Francia.



REINO UNIDO

El paradigma de la liberalización

El sector energético de Reino Unido se considera avanzado en su liberalización con respecto a lo que ocurre en otros países de la Unión Europea como consecuencia de la privatización temprana de los conglomerados estatales de gas y electricidad y la entrada en el mercado de compañías extranjeras.

La privatización fragmentó la generación y distribución en pequeñas compañías, de talla insuficiente para competir por sí solas en el mercado o para financiar las fusiones que han llevado paulatinamente a la creación de empresas que venden conjuntamente gas y electricidad.

E.on, el gigante alemán que ha mostrado su interés por Endesa, está presente en el mercado británico por la adquisición de Powergen. Otra empresa alemana, el grupo RWE, ha adquirido npower. Y la francesa Electricité de France (EDF) también ha entrado en el mercado británico mediante la compra de London Energy.

El organismo regulador de los mercados de gas y electricidad, Ofgem, ha analizado los efectos sobre los precios como consecuencia de la posible concentración de poder en los interconectores de la red europea, que afectan directamente a los precios domésticos y cuya liberación se reclama.

El Ministerio de Comercio e Industria advirtió sin embargo que analizaría con mucho detalle una posible oferta de adquisición de Centrica -la mayor empresa del sector- por la rusa Gazprom, de propiedad estatal. El Gobierno advirtió a principio de febrero, cuando se aireó la posible adquisición y tras los conflictos entre Rusia y Ucrania, que velaría por la seguridad del suministro energético.

El sector liberalizado es sin embargo impopular en estos momentos por subidas de precios por encima del 20%, con beneficios declarados superiores al 10% en algunas compañías. La empresa resultante de la red nacional de distribución de gas y electricidad, National Grid, se ha expandido en el mercado de Estados Unidos.



Esta información ha sido elaborada por los corresponsales:

Enrique Müller (Berlín)

Fernando Iturribarría (París)

Iñigo Domínguez (Roma)

Iñigo Gurruchaga (Londres)



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