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Sábado, 4 de marzo de 2006
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Grupos armados suníes causan una matanza de trabajadores chiíes en Irak
Al menos veinte civiles de la comunidad mayoritaria son asesinados en un ataque a una zona industrial de Nahrawan El Gobierno insta a los imanes para que llamen a la calma
Grupos armados suníes causan una matanza de trabajadores chiíes en Irak
VIGILANCIA EXTREMA. Un soldado iraquí y un miliciano chií vigilan el rezo de los viernes en Basora. / REUTERS
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Al menos veinte civiles iraquíes, todos pertenecientes a la comunidad chií, murieron en la tarde del jueves al ser atacadas por suníes una central energética y dos fábricas de ladrillos en Nahrawan, a veinte kilómetros al este de Bagdad, informaron ayer fuentes del Ministerio de Interior. «A las 17.30 horas -dos menos en España- entre cincuenta y sesenta hombres atacaron la planta generadora eléctrica, las empresas de cerámica y varias viviendas de la localidad», explicaron las fuentes, que detallaron que los cadáveres fueron descubiertos en la mañana de ayer por fuerzas estadounidenses e iraquíes. Todas las víctimas eran trabajadores de la zona industrial que acogió la matanza.

Los ataques se prolongaron hasta bien entrada la noche con armas ligeras y lanzagranadas RPG contra los civiles, que trataron de defenderse sin éxito. La ofensiva terrorista destruyó las dos fabricas de ladrillos y causó grandes daños en la planta eléctrica y en varias viviendas y coches gubernamentales y particulares.

Además, fuentes policiales dijeron que varias familias de Nahrawan habían comenzado a abandonar la ciudad después del ataque, protestando porque, según dijeron, «el Gobierno es incapaz» de protegerles de los ataques. Los habitantes han pedido que se envíen refuerzos para ayudar a extraer los cadáveres que quedaron sepultados por los cascotes de las dos naves destruidas.

Nahrawan, habitada por población chií y suní, fue escenario el año pasado de enfrentamientos sectarios que dejaron decenas de muertos. Además, el 23 de febrero, 47 cuerpos fueron descubiertos al borde de un camino. Dos días más tarde, doce agricultores suníes y chiíes murieron de balazos en la cabeza y el 27 de febrero, los cuerpos de 9 suníes fueron descubiertos en un cruce de carreteras.

Clima de venganza

El ataque del jueves se produjo en el marco de la violencia sectaria que azota Irak desde el pasado 22 de febrero, tras la destrucción de la cúpula de un importante santuario chií de la ciudad de Samarra, al norte de Irak. Desde entonces, la oleada de atentados y ataques se ha cobrado la vida de más de 1.500 personas.

En otros lugares de Irak, las violencia provocó la muerte de cinco civiles, según fuentes policiales. Los cuerpos de dos suníes muertos a balazos fueron encontrados en Latifiya, y los cadáveres de dos policías originarios de Kirkuk, secuestrados el jueves por la noche, aparecieron acribillados a tiros al sur de la ciudad. En la misma localidad, un soldado fue hallado muerto.

El primer ministro, Ibrahim al-Yafari, pidió ayer a los imanes que hicieran un llamamiento a la calma en la oración de los viernes, pero parece que sus palabras cayeron en saco roto, porque las tensiones entre suníes y chiíes se agudizan. «El Gobierno será intransigente con los que inciten a la violencia» en las prédicas, advirtió el dirigente. El tráfico de automóviles fue prohibido en Bagdad y hasta los accesos de la capital fueron cerrados.

Sospechosos detenidos

Las fuerzas estadounidenses detuvieron a 61 presuntos insurgentes en una serie de redadas al oeste de Bagdad durante esta semana, según anunció ayer el Ejército norteamericano. Entre los arrestados figuran personas que se cree que financiaban y prestaban apoyo logístico a los suicidas y combatientes extranjeros de Al-Qaida. Los capturados serán interrogadas «sobre su conocimiento o implicación en actividades terroristas», añade un comunicado del mando central estadounidense.

Asimismo, las fuerzas internacionales se incautaron de un gran número de armas y municiones que destruyeron durante las redadas al noreste de Faluya, antiguo bastión insurgente a 65 kilómetros al oeste de Bagdad.



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