Ha costado más de la cuenta, pero la llegada de Sasha Stefanovic a Bilbao es ya una realidad. El base serbio, que padeció sendos problemas con un visado y con la cancelación de un vuelo, arribó ayer por la noche al aeropuerto de Loiu. Horas antes, atendió telefónicamente a EL CORREO desde Atenas. Afable y muy interesado en conocer detalles de la que será su ciudad, al menos, hasta el mes de mayo, el jugador no oculta su deseo de conocer de inmediato a sus nuevos compañeros y preparar su participación en el partido del domingo. Viene con ganas, buena señal.
-¿Cómo se ha fraguado su fichaje por el Lagun Aro?
-Gente de Bilbao contactó conmigo porque necesitaban a un jugador para una posición determinada. En Iraklis la situación era muy difícil y yo ya llevaba más de un mes intentando salir de allí, irme a otro equipo. Lo que pasa es que jugaba muy bien y no querían dejarme marchar.
-La dificultad que menciona, ¿era económica?
-Sí, sobre todo hablo de la vertiente económica. Hay muchos problemas en este aspecto y el panorama no es nada bueno. Además, la organización deportiva del Iraklis tampoco está bien y yo hablé con el entrenador para decirle lo que pensaba. Le dije que me surgió una oferta mejor y que las perspectivas que se presentaban eran muy buenas. El Bilbao Basket quería que llegara, y yo lo intento (risas).
-Su primer intento de viaje acabó en Fráncfort y cundió la preocupación en el club.
-No pude entrar porque sólo tengo un papel que acredita que vivo en Grecia. Con eso cogí un avión para irme a España, pero en la frontera alemana no me dejaron pasar. Me dijeron que tenía que volver para sacar el visado español. Yo creí que no iba a tener problemas, pero me equivoqué. Lo malo es que los trámites para obtener el visado en Belgrado son larguísimos y pueden durar hasta un mes. Así que tuve que volver a Grecia y sacarme el permiso allí. Es una pena porque me apetecía mucho jugar contra el Estudiantes, porque era un partido muy importante.
-¿Tiene muchas nociones de cómo están las cosas en la ACB?
-La conozco bastante bien. En mi país seguimos mucho la liga española y, sin ir más lejos, jugué contra el Joventut hace un par de años. La ACB es la NBA europea. Se trata de una competición muy difícil, complicada, y representa un verdadero desafío para cualquier jugador que quiere probarse en ella.
-Se habrá informado del momento que atraviesa su nuevo equipo.
-He seguido la trayectoria del equipo estos últimos días por Internet, aunque he de reconocer que no tengo muchas referencias. Lo que puedo decir es que intentaré acoplarme lo antes posible al equipo, ya que me gusta sentir cómo respira el vestuario.
-¿Puede ayudar a su aclimatación encontrarse en el vestuario con varios jugadores balcánicos?
-Claro. A Milan Majstorovic le conozco muy bien porque coincidimos en el Reflex (Zeleznik). Es más, también conozco a Pedja Savovic porque jugamos juntos en el Partizan (Belgrado). Hombre, éramos unos críos, pero el contacto personal está ahí.
Un base clásico
-También está el croata Marko Banic.
-Lo sé, nos llevaremos todos muy bien. Somos profesionales y no importa de dónde sea cada uno; se trata de nuestro trabajo.
-¿Se ha marcado algún objetivo personal?
-Primero quiero decir que estoy muy feliz por tener la oportunidad de estar en Bilbao. Y en cuanto a los objetivos, me gustaría meter al equipo en los play-off. ¿Contra quién jugamos el domingo?
-Contra uno de los equipos de moda, el Akasvayu Girona.
-Ya, será un partido difícil. Daré todo lo que tengo dentro para que el equipo vaya bien. Ese es mi objetivo, trabajar para el equipo.
-Es obligado pedirle que se defina como jugador.
-Soy un base clásico, de toda la vida, aunque a veces también he jugado como un 'dos'. Llevo jugando al baloncesto 19 años y los que me conocen saben cuál es mi forma de jugar. No soy individualista, prefiero trabajar para el equipo y hacer que juegue. Zoran 'Moka' Slavnic -uno de los míticos bases de la selección yugoslava- fue uno de mis primeros entrenadores y fue él quien me inculcó la filosofía del grupo. Sinceramente, no sé jugar de otra forma.
-Tiene tres meses por delante para aspirar a una renovación.
-Hombre, todo va a depender de mí. De cómo me voy a acoplar en el equipo, de cómo voy a jugar, de cómo encajaré en el estilo de vida español. Me gustaría seguir, desde luego, pero quedarme o no dependerá de lo que haga sobre el parqué.