Un total de 28 personas han muerto y 65 han resultado heridas en dos ataques perpetrados hoy en Bagdad, uno de ellos con coche bomba, según el último recuento definitivo facilitado por fuentes policiales. "Veinticinco personas perdieron la vida y otras 58 resultaron heridas por la explosión del coche bomba en el barrio Bagdad Al Gadida (Nueva Bagdad), en el sureste de la capital", según ha informado el capitán de policía Ahmed Abdala. Asimismo, el estallido de un artefacto explosivo colocado bajo un automóvil aparcado en el barrio de Bab El Sharqui, en el centro de la capital, ha dejado tres civiles muertos y siete heridos, según las mismas fuentes.
Los nuevos ataques se producen un día después de la oleada de violencia que ayer costó la vida a más de 60 personas en distintos atentados, la cifra más alta desde la crisis desatada por la voladura de la principal mezquita chií del país. Precisamente a causa de los enfrentamientos sectarios, las mezquitas suníes y chiíes están protegidas por efectivos de la Policía y el Ejército, así como por grupos de seguidores de las dos comunidades, después de que decenas de templos fueran atacados en los últimos siete días.
En Tikrit, al menos cinco personas han muerto y otras 11 han resultado heridas hoy en un ataque perpetrado por hombres armados contra un convoy de la Policía, según fuentes oficiales. El convoy de cuatro minibuses trasladaba a 50 policías que realizaban ejercicios de entrenamiento desde la academia de Sulaimaniyah hasta Tikrit. El ataque tuvo lugar desde Rashad, 70 kilómetros al noreste de Tikrit, según ha informado el portavoz de la Policía Hakim al Azzawi.
Al menos dos heridos han sido trasladados al hospital principal de Tikrit, según Al Azzawi. Los otros dos han sido enviados a Kirkuk, 35 kilómetros al norte, según el comandante Serhat Qader.
Centenares de muertos
El Gobierno interino iraquí anunció el martes que la violencia sectaria en Irak, desatada el pasado miércoles, día 22, tras el ataque contra un importante santuario chií al norte de Bagdad, ha dejado ya 379 muertos y 458 heridos en todo el país. Mientras tanto, el Tribunal Especial reanudaba hoy la vista del
juicio contra el ex presidente de Irak Sadam Husein y siete antiguos altos cargos del derrocado régimen, acusados de estar implicados en la matanza de 148 chiíes en 1982.
Además, un tribunal iraquí ha condenado hoy a 36 ciudadanos iraquíes y a un saudí a diferentes penas de cárcel tras encontrarlos culpables de haber participado en actos terroristas en Irak, según fuentes judiciales. Los iraquíes han sido condenados a penas de prisión de entre uno a siete años por posesión ilegal de armas y colocación de explosivos en vías públicas, precisa un comunicado del Tribunal Central de delitos de Bagdad. El ciudadano saudí identificado como Hasan Mohamed Abdula ha sido por su parte condenado a 20 años de cárcel por haber entrado de forma ilegal en Irak para ayudar a insurgentes a lanzar ataques contra las autoridades iraquíes.
Decenas de ciudadanos árabes, la mayoría de Arabia Saudí, Jordania y Siria han sido arrestados en los últimos dos años en Irak por las fuerzas de seguridad iraquíes y las tropas de la coalición, que los acusan de haberse unido a los grupos terroristas y de la resistencia iraquíes. Ayer, un ciudadano saudí, sospechoso de pertenecer al brazo iraquí de la organización terrorista internacional Al Qaeda, fue detenido por la policía iraquí en el sur de Irak, según informó la televisión oficial iraquí Al Iraquiya. La emisora, que citó a una fuente de seguridad de la provincia de Misan, indicó que Ali Abdula Saleh al Harbi, fue arrestado en las proximidades de la ciudad de Al Samaua, próxima a la frontera con Arabia Saudí.