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Martes, 28 de febrero de 2006
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Detenido en Barajas un montenegrino testigo clave en el juicio contra Milosevic
Veselin Vukotic está acusado de tres asesinatos, entre ellos el de un defensor de derechos humanos cuyos informes comprometían al ex presidente
NUEVAS CLAVES. Milosevic asiste a una de las sesiones del Tribunal de la Haya que le juzga por genocidio y para quien la detención de ayer puede resultar altamente comprometedora. / AP
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Tras dieciséis años de fuga, decenas de identidades falsas, una vida llena de lujos y viajes por doquier, la Policía española arrestó ayer en el aeropuerto de Barajas a Veselin Vukotic, un montenegrino de 47 años acusado del asesinato del responsable de derechos humanos en la antigua República Federal de Yugoslavia.

El ciudadano montenegrino, al que se considera un testigo de cargo clave para condenar por más de 30 muertes al ex presidente serbio y yugoslavo Slobodan Milosevic, negó ayer ante el juez de la Audiencia Nacional Fernando Grande-Marlaska los asesinatos por los que le reclaman Serbia y Bélgica. Fuentes jurídicas señalaron que también se negó a ser entregado a cualquiera de estos países.

Esta detención supone por tanto una buena noticia para el Tribunal Penal Internacional (TPI), en el proceso que se sigue contra el ex presidente yugoslavo, acusado de genocidio y crímenes de guerra y juzgado en la actualidad en La Haya por el papel desempeñado en los tres conflictos que habrían causado más de 200.000 muertos en los Balcanes en los años noventa.

Vukotic fue detenido en la nueva terminal del aeropuerto madrileño tras llegar en un avión comercial procedente de París. Sobre él pesaban dos órdenes de búsqueda y captura internacionales: la primera por el asesinato a sangre fría del referido defensor de derechos humanos Enver Hadri, cometido en Bruselas en febrero de 1990, y la segunda por dos homicidios en sendas discotecas de Belgrado y Prcanj (Montenegro), ocurridos en marzo de 1990 y noviembre de 1997, donde otras tres personas resultaron heridas de gravedad por arma de fuego.

El montenegrino fue capturado cuando volvía con su familia de pasar unos días en París. Serbia ha solicitado formalmente su extradición y ahora deberá completar la documentación en la que basa su entrega. En cambio, la solicitud belga se ha producido por el procedimiento de euroorden, que permite una entrega más rápida, aunque la Audiencia Nacional deberá determinar qué país tiene preferencia.

Es el asesinato del responsable del Comité de derechos humanos en Yugoslavia lo que convierte a Vukotic en un testigo vital para condenar a Milosevic en el juicio que se sigue contra él en el Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia. Enver Hadri tenía documentación, ahora desaparecida, que podría implicarle en un importante número de asesinatos.

La Policía lo considera como un «testigo esencial», ya que el día del asesinato de Hadri éste portaba documentos que implicaban directamente al ex presidente yugoslavo en la gestación de unos 34 crímenes. El ex dictador podría ser condenado a cadena perpetua por los delitos de «genocidio y crímenes de guerra y contra la humanidad».

En el momento de su detención, Vukotic se identificó con «una excelente falsificación» de pasaporte y permiso de conducir croatas a nombre de Ludvig Bulic, pero fue descubierto por los agentes que esperaban su llegada a Madrid gracias a las investigaciones previas.

Domicilio barcelonés

Las investigaciones que dieron con el paradero del reclamado se iniciaron con la emisión de una Comisión Rogatoria Internacional dictada por las autoridades belgas a un juzgado de Barcelona, en la que se interesaba por la localización y detención de Vukotic en la Ciudad Condal. Precisamente, en la calle Manuel Girona de Barcelona está el domicilio de su esposa y sus dos hijas, entre los barrios Pedralbes y Sarriá, en la zona alta de la capital catalana, que la Policía tenía discretamente vigilado desde que conoció hace algún tiempo que Lidija V. era la compañera del fugitivo. Sin embargo, no figuraba dato alguno sobre el paradero del presunto asesino, que se movía gracias a la decena de identidades falsas que manejaba.

En la detención de ayer se hacía pasar, precisamente, por un croata, que quizá hubiera pasado desapercibido de no ser porque la Policía esperaba su llegada al aeropuerto madrileño de Barajas. El detenido fue puesto a disposición del Juzgado Central de Instrucción de la Audiencia Nacional.



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