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Martes, 28 de febrero de 2006
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ECONOMÍA
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Bruselas no pone trabas, en principio, a la creación del gigante energético francés
La Comisión cree que la fusión entre Gaz de France y Suez respeta la normativa comunitaria y Berlusconi le emplaza a intervenir para frenarla
Los comisarios de Energía y de la Competencia, Latvian Andris Piebalgs y Neelie Kroes. / AFP
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La fusión entre Gaz de France (GDF) y Suez, que creará un líder mundial en gas licuado con un valor en Bolsa de 70.000 millones de euros, no causa en principio grandes recelos en Bruselas, a pesar de los reiterados llamamientos de Italia para que las autoridades comunitarias investiguen la operación. A primera vista, la Comisión Europea considera que esa concentración, impulsada por el Gobierno francés para evitar una OPA hostil del gigante italiano Enel sobre Suez, no vulnera la normativa vigente en la UE sobre libertad de capitales. Esas explicaciones no convencieron a Silvio Berlusconi, cuyo ministro de Economía, Giulio Tremonti, se entrevista hoy con los comisarios de la Competencia y del Mercado Interior. «La carrera de los estados para construir barreras proteccionistas se tiene que detener. Y aún estamos a tiempo», proclamó Tremonti.

La actitud que adoptó ayer el Ejecutivo comunitaria fue mucho más cauta que la mostrada el pasado viernes, cuando advirtió a España de que carece de capacidad para torpedear la OPA de E.on sobre Endesa y anunció la adopción de medidas si el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero incumple las directivas europeas. La Comisión ha empezado a estudiar los cambios legales aprobados por el Consejo de Ministros para intentar frenar al gigante energético alemán, aunque todavía no tiene una opinión formada al respecto, según explicó su portavoz, Johannes Laitenberger.

Supervisión continua

En un primera valoración, susceptible de eventuales cambios, Bruselas considera que la integración de Gaz de France y Suez «no contraviene las disposiciones europeas sobre libertad de movimiento de capitales». Sin embargo, Bruselas realiza «una supervisión continua de la situación», por lo que «todo dependerá de los detalles» de esa operación, señaló Laitenberger. Unos detalles que todavía se desconocen, ya que las empresas afectadas aún no han notificado sus planes a las autoridades comunitarias. Tampoco lo ha hecho E.on. «Si llega esa notificación, examinaremos de forma cuidadosa el pleno respeto de las reglas de la competencia en el mercado interior y sobre la libre circulación de capitales», añadió. GDF es uno de los principales monopolios energéticos de la Europa comunitaria, consentido por la legislación de la UE con el visto bueno de todos sus socios.

La Comisión es consciente de que los mercados energéticos están cambiando en Europa -señaló su portavoz- y se propone contribuir a un debate al respecto. «El mundo se mueve hacia una economía globalizada y con 25 minimercados nacionales Europa no podrá tener éxito», subrayó. Laitenberger defendió la creación de 'campeones europeos' -como ha hecho la comisaria de la Competencia, Neelie Kroes-, pero hizo hincapié en que la creación de grupos de talla mundial no debe ser fruto de maniobras de los gobiernos, sino de la acción de los mercados.

Mientras tanto, el Ejecutivo italiano reclamó una respuesta de Bruselas contra la fusión GDF-Suez, que considera una maniobra intervencionista de París que atenta contra la libre competencia. «La decisión del Gobierno francés es claramente de tipo proteccionista y choca con los valores y las reglas del mercado comunitario», proclamó sin rodeos el vicepresidente, Gianfranco Fini. El primer ministro, Silvio Berlusconi, se sumó al coro de acusaciones. ¿La UE debe intervenir? «Sí, absolutamente», respondió.

El Gobierno italiano ha dado a entender que se piensa defender: «Claudio Scajola y Giulio Tremonti ya están haciendo lo necesario», anunció Berlusconi. Scajola es el ministro de Actividades Productivas, que reunirá en breve a todas las empresas italianas del sector para elaborar un nuevo plan de energía, quizá con nuevas reglas más proteccionistas. Tremonti, titular de Economía, viaja hoy a Bruselas para reunirse con los comisarios de la Competencia y del Mercado Interior. A ambos les hará llegar la «irritación» de Roma.

El portazo francés a Enel ha caído en plena campaña electoral, un dato que se debe saber para valorar en su justa medida la indignación nacional italiana. La oposición está presentando lo ocurrido como un fracaso de la política del Gobierno, aunque por supuesto también suscribe las críticas a la UE. El líder del centro-izquierda y ex-presidente de la Comisión, Romano Prodi, aseguró ayer que la operación francesa «crea situaciones de posición dominante que Bruselas no puede aceptar». «La Comisión debe intervenir duramente para bloquear esta carrera a la 'renacionalización' de las economías», sentenció.



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