Cecilia Bartoli es la cantante lírica que más discos vende en el mundo. Su voz audaz y exquisita, brava y plena de colores, convierte en acontecimiento un repertorio reducido, casi de capricho pero incontestable. La mejor mezzosoprano del mundo cierra esta noche en Bilbao su gira española con un concierto organizado por la ABAO (Palacio Euskalduna, 20 horas). Ya cantó aquí hace quince años de la mano de la Filarmónica, cuando no había vendido cuatro millones de discos ni ganado cuatro premios Grammy; su padre, el tenor Angelo Bartoli, fue un invitado de la ABAO en 1959.
Acompañada de la Orquesta Barroca de Friburgo, la cantante bordará la colección de arias barrocas que componen su último disco, 'Opera proibita'. En portada, un homenaje a la mítica secuencia de 'La dolce vita', con la artista emulando a Anita Ekberg refrescándose en la Fontana di Trevi. Dentro del álbum aparece vestida de sacerdote, con la Plaza de San Pedro a su espalda.
El 'sex appeal' se confunde con una provocación nada gratuita si atendemos a esta diva cordial y locuaz, que con 'Opera proibita' homenajea a su Roma natal. «Era una portada oportuna», argumenta. «El Vaticano quiso prohibir la película de Fellini por inmoral y anticatólica; y en el año 1700 los Papas condenaron la ópera. Hay un paralelismo. Además, estéticamente funcionaba porque la Fontana di Trevi es barroca. Y, bueno, yo no soy Anita Ekberg, pero fue muy divertido hacerme las fotos».
Händel, Scarlatti y Caldara coincidieron en Roma a principios del siglo XVIII, justo cuando la ópera no estaba permitida y los 'castrati' proliferaban, ya que las mujeres no podían subirse a un escenario. Bartoli ha recuperado piezas de los tres compositores y ha logrado un superventas. Nada que ver con las coleccionas de romanzas y arias archipopulares de los tres tenores o las espantosas apoteosis líricas de 'Il Divo', número uno de ventas en España.
«¿Il Divo? Es sólo una iniciativa comercial , no entiendo cuál es la parte cultural que hay detrás», critica. «Para que la ópera se popularice de verdad deben intervenir los gobiernos a través de una política cultural, y los presupuestos destinados a esta partida cada vez se reducen más. Una pena, porque a más cultura, menos violencia».
Temas para 'castrati'
Bartoli se ha propuesto divulgar la obra de compositores ninguneados por la Historia. Experta en Rossini e insuperable en Mozart. ha reivindicado arias de Vivaldi y Gluck, demostrando que calidad y comercialidad pueden ir de la mano en la ópera. «No son repertorios populares, pero la gente es curiosa y los entiende. Para mí, el exito reside en lograr ese aspecto comercial y cultural de la divulgación. Por ejemplo, Salieri. Ha pasado a la Historia por haber matado a Mozart, lo que no es verdad. Y fue el profesor de composición de Liszt, Schubert ¿Cómo puede juzgársele si apenas se ha publicado su música? Es absurdo».
A sus 39 años, Bartoli reconoce que no es «la típica cantante de ópera». Derrocha efusividad dramática en escena, pero prefiere los recitales a las representaciones porque, a veces, «el libreto no está a la altura de la música». Su elástica voz -se atreverá esta noche con temas para 'castrati'- le permite llegar al registro de una soprano. «Es fruto de la pasión, la disciplina y el trabajo», afirma una artista a quien le gusta «trabajar con la palabra: Petrarca, Goldoni, Metastasio ».
La 'Maria Callas del barroco', según la han bautizado los críticos italianos, levanta la ceja cuando le ofrecen un montaje operístico con la etiqueta de vanguardista. «Me gustaría encontrarles un sentido, comprobar que hay armonía entre todos los elementos y que la música sigue siendo la gran fuente de inspiración; que suene un oboe y defina a la perfección cómo se siente el personaje en ese momento». Después de deslumbrar a Karajan, Baremboim y Harnoncourt, sabe que el talento de un gran director reside «en poder respirar con el cantante».