Florentino Pérez arrojó ayer la toalla. El domingo tomó la decisión en cuanto el colegiado pitó el final del Mallorca-Madrid. Entonces, con su equipo descompuesto por la derrota, se lo comunicó a los más íntimos: «Lo dejo, no aguanto ni un minuto más», les vino a decir. Y anoche lo hizo público ante el asombro general. Con la Liga virtualmente perdida, a cinco días de recibir al Atlético y a nueve del decisivo choque de Highbury ante el Arsenal, Pérez reconoció al fin sus errores y decidió presentar su dimisión irrevocable para dejar paso a Fernando Martín, un hombre de paja que ejercía como vocal de la junta directiva y también se dedica a los negocios inmobiliarios. Si no surge antes una nueva crisis, será el nuevo presidente hasta junio de 2008, cuando concluía el mandato que el 95% de los socios otorgó a Florentino y a su equipo de gobierno en las últimas elecciones.