Cuatro ojos ven más que dos. 60.000 deben verlo todo. Es lo que piensa la NASA, que busca 30.000 voluntarios para el programa 'Stardust@home'. Si usted tiene una conexión a Internet y buen ojo para el polvo, la ciencia le necesita para distinguir las motas estelares de las partículas cometarias. «Las muestras obtenidas en el Wild-2 son relativamente fáciles de extraer de los platos de 'aerogel' en los que fueron recogidas, pero con el polvo interestelar, del que no habrá más de 40 partículas, no sucede lo mismo», explican representantes de la Sociedad Planetaria.
La sonda 'Stardust' regresó el 15 de enero de un viaje de siete años en el que recogió polvo interestelar en la órbita del Sol y restos de la cola del cometa Wild-2. Ahora, los científicos han descubierto que, mediante escáneres mecánicos, se tardaría veinte años en localizar las minúsculas muestras obtenidas alrededor de la estrella. Sin embargo, con la red de internautas, la NASA espera concluir la tarea, «equivalente a encontrar 45 hormigas en un campo de fútbol», para octubre de 2006.
Los interesados en participar deben pasar un test electrónico de agudeza visual en la web del proyecto (stardustathome.ssl.berkeley.edu) antes de descargarse el microscopio virtual del programa 'Stardust@home'. A cada uno le llegará alguna de las 1,6 millones de imágenes tomadas de las secciones del colector donde están las muestras y deberán buscarla ayudado por el 'zoom' del programa informático. Se trata de un proceso eliminatorio. Cada imagen se enviará a cuatro personas. Si dos encuentran una misma mota, la imagen es enviada a otro grupo de cuatro, que desconocen el resultado de los análisis anteriores. Sólo si la observación vuelve a ser positiva, esa porción acabará en manos de los científicos, quienes determinarán en última instancia la validez del hallazgo.
Al final del proceso, quienes hayan tenido éxito en su búsqueda verán sus nombres escritos junto a los de los científicos y responsables del programa. Es el premio a una colaboración desinteresada. Andrew Westphal, uno de los investigadores confía en el valor de los observadores no entrenados: «Seguramente, los mejores resultados vendrán de aquéllos que no tienen una idea preconcebida de qué pinta tienen esas partículas». Para todo aquél que disponga del tiempo y no necesite de una lupa para enhebrar una aguja, se abre la posibilidad de sustituir su viejo pasatiempo de 'los siete errores'. Las búsqueda comenzará en marzo.