El presidente de Bolivia, Evo Morales, trasladó ayer al embajador español, Francisco Montalván, su sorpresa y preocupación por la orden de captura contra el presidente de la filial de Repsol-YPF en el país, Julio Gavito. El diplomático también conversó con los ministros de Obras Públicas y Planificación, que le aseguraron desconocer la noticia de forma oficial.
La fiscalía de la Ciudad de Santa Cruz, que ha dictado la orden, investiga una denuncia de la Aduana boliviana por un supuesto contrabando de petróleo por valor de 9 millones de euros entre los años 2004 y 2005. Andina, compañía presidida por Gavito y participada al 50% por Repsol y el Estado, ha negado la acusación y ha afirmado que pudo tratarse de un error administrativo. Mientras, un portavoz de Repsol mostró su confianza en que «se aclare el malentendido que puede estar produciéndose» en Bolivia.
El presidente de la petrolera hispano-argentina, Antoni Brufau, llamó por teléfono al titular de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, para transmitirle su preocupación por la situación. El ministro le explicó las gestiones que se estaban realizando. Según fuentes diplomáticas, el «afán de protagonismo» del fiscal es la principal causa de todo el asunto.
Gavito viajó el viernes a Madrid para preparar la visita que Brufau tiene previsto realizar a Bolivia el próximo viernes, y en la que se entrevistará con Morales.