Era, a priori, la prueba estrella de los campeonatos. El 1.500 masculino sigue siendo una cita que acapara el protagonismo, y en esta ocasión, porque cinco de los participantes se jugaban dos plazas para Moscú. Se auguraba una carrera táctica, peleada, y a la postre, el marcaje entre los favoritos deparó la sorpresa.
El burgalés Diego Ruiz, que se presentó con la sexta marca entre nueve finalistas, se llevó un título inesperado, pero merecido por ser el más listo de los participantes. Mientras Alvaro Fernández y Arturo Casado, los grandes candidatos al primer puesto, se desgastaron en la defensa de sus posiciones en vanguardia, él se mantuvo siempre en un segundo plano, que no abandonó hasta los últimos 50 metros, donde demostró tener más fuerzas que nadie. Sin duda, el hecho de venir de una distancia inferior fue un factor decisivo en su victoria, al encontrarse en una carrera táctica, sin ritmo. «Soy un atleta que viene del 400 y del 800 y que nunca había despuntado en el 1.500 como en este invierno», reconocía tras su victoria este burgalés de 24 años.
Casado, la nueva sensación del mediofondo español, demostró estar más incómodo bajo techo. Nunca encontró su sitio en una carrera táctica, y tras quedar descolgado hasta la quinta plaza a falta de dos vueltas, el esfuerzo que hizo para remontar en los 400 metros finales le pasó factura en el momento decisivo. Apenas pudo doblegar a Alvaro Fernández, que también peleó lo suyo siempre en cabeza, pero no pudo con el impetuoso final de un nuevo valor para el 1.500 nacional.