El Olimpo del fútbol, ese lugar donde habita la memoria de los jugadores que han hecho grande este deporte, espera a Telmo Zarra. Allí podrá disfrutar de la inmortalidad reservada sólo para los elegidos y descansar como merece después de 85 años repartiendo felicidad. Pero antes, el caballero del gol tiene hoy una cita con las 40.000 almas que abarrotarán San Mamés para despedirle. Zarra estará esta tarde en cada regate, en cada empalme, como a él le gustaba decir, a portería, en cada desmarque y en cada carrera de los hombres que Clemente decida enfrentar al Villarrear en busca de un triunfo vital para el futuro del Athletic. Para el futuro y para Telmo.
Telmo Zarra se enfundará hoy la camiseta del Athletic. El legendario delantero prestará un último servicio al club al que encumbró con tantas tardes de gloria. Su espíritu, esa forma de comportarse que perduró en el tiempo hasta conseguir que la nobleza y la casta se identifiquen de inmediato con el escudo del Athletic, estará esta tarde más presente que nunca en San Mamés y se apoderará del equipo de Clemente en un partido en el que no está permitido fallar. Y no lo está porque la victoria es la única manera de rendirle un tributo a la altura de lo que ha significado. Los jugadores, los que por experiencia saben mejor que nadie lo inalcanzables que resultan sus logros, son conscientes de que a él le hubiera gustado así.
Alejarse del abismo
Al partido, por tanto, le sobran alicientes. El fallecimiento de Zarra ha revestido el choque de una profunda e intensa emotividad, y lo ha convertido en algo mucho más importante que un simple compromiso liguero. Sin embargo, el vestuario es consciente de que, más allá de los homenajes, hoy se les presenta una magnífica oportunidad de alejarse definitivamente del abismo clasificatorio. Y es que tumbar a los futbolistas de Manuel Pellegrini supondría encadenar dos victorias consecutivas, una racha que el Athletic no ha conseguido alcanzar en los últimos diez meses y que se observa como la panacea indicada para empezar a curar los males rojiblancos.
La lógica invita a pensar que Clemente dará continuidad al grueso de los jugadores que se enfrentó y ganó el pasado domingo al Racing de Santander. Durante los entrenamientos de esta semana no ha ofrecido pistas. Pero todo parece indicar que, con las bajas obligadas de los sancionados Prieto y Amorebieta en defensa, a las que se unirá la más que probable ausencia de Dañobeitia por motivos tácticos, el técnico de Barakaldo puede dar entrada en su alineación a Lacruz, en el centro de la zaga, a Casas, en el lateral izquierdo -que no juega de titular desde el fatídico partido de Zaragoza-, y a Urzaiz en el centro del ataque, lo que obligaría a desplazar a Aduriz al costado izquierdo.
Enfrente encontrarán a un Villarreal que llega a Bilbao después de haber superado su mal momento en Liga con una goleada ante el Espanyol y tras haber conseguido, el pasado miércoles, un gran resultado ante el Rangers en el encuentro de ida de los octavos de final de Liga de Campeones (2-2). El único pero gran problema para Pellegrini será la baja de Riquelme, el cerebro de este Villarreal.