«Hoy en día, entre quienes se consideran en la total posesión de la verdad sobre Dios, y los que dicen que Dios no debe pintar nada en nuestras vidas, hay un ámbito amplísimo en el que se mueven las dudas, las inquietudes, las preocupaciones y las esperanzas que rodean a Dios. Yo creo que el mundo sería más pobre sin sitio para Dios y para esta preocupación humana», considera el escritor y político vasco Joseba Arregui, participante en el libro '50 cartas a Dios', con el que la editorial PPC ha decidido celebrar su cincuenta aniversario.
El libro, que se publicaba a finales del año pasado y va por su segunda edición, era presentado ayer en Bilbao por el propio Arregui, que es también fundador de la plataforma cívica Aldaketa; Javier Vitoria, teólogo y miembro del Instituto Diocesano de Teología y Pastoral de Bilbao, y Luis Aranguren, director editorial de PPC.
En el volumen participan religiosos católicos como el cardenal Carlos Amigo, el obispo emérito brasileño Pedro Casaldáliga y el sacerdote y hostelero vasco Luis de Lezama, y gentes con otras religiones como Kotarô Suzuki, responsable de la comunidad budista de Nerima (Japón) y Abderrahmán El Fathi, profesor de literatura española en la Universidad Abdelmalek Es-Saadi, de Tánger.
Las certezas de Irene
También están los humoristas Máximo, Antonio Mingote y Abba (José Luis Cortés), los escritores Juan Bas, Ramiro Calle, Antonio Gala y Luis Alberto de Cuenca, políticos como Ramón Jauregui y José Antonio Labordeta, y la joven Irene Villa, víctima siendo niña, junto con su madre, de un atentado de ETA, y que comienza su carta dando las «gracias porque ni mi madre ni yo falleciéramos en aquella trágica mañana del 17 de octubre de 1991...Todos dijeron que fue un milagro. Pero yo sé que fuiste tú».
También escriben gentes anónimas que humanizan la cuestión, como una prostituta llamada Josefina, que admite a sus 75 años de edad que «a mí, en realidad, no me ha querido nunca nadie», y una reclusa que sólo firma con sus iniciales, y que que comienza diciendo a Dios que «te doy las buenas noches, aunque me dan ganas de darme la vuelta y ni mirarte».
En opinión de Joseba Arregui, «ésta es una de las aventuras editoriales más curiosas de los últimos tiempos, y lo digo en un sentido positivo. La editorial PPC, en su cincuenta aniversario, da totalmente en el clavo al plantear una cuestión así. Lo pidió a doscientas personas y hemos respondido cincuenta. A mí me resulta muy curioso hablar de Dios hoy en día. Todo esto demuestra que incluso en una sociedad aconfesional también hay sitio para Dios».