El lehendakari regresó ayer al centro del escenario político e intentó delimitar los contenidos de la negociación que protagonizarían las fuerzas vascas, en el supuesto de que ETA renuncie a seguir utilizando la violencia. Juan José Ibarretxe recurrió a un procedimiento que su Gabinete ha usado en contadas ocasiones -una declaración oficial suscrita por el Ejecutivo tripartito- para salir al paso de la declaración efectuada la víspera en el Congreso por el presidente del Gobierno, quien aseguró en un duro 'cara a cara' con Mariano Rajoy que el precio para que los terroristas depongan las armas no será el reconocimiento de la autodeterminación. La controversia se extendió horas después en Euskadi como una mancha de aceite: Ibarretxe replicó ayer a José Luis Rodríguez Zapatero que ese derecho «no es negociable» porque «todo pueblo» lo posee y volvió a condicionar la plena normalización a un pacto sobre el derecho a decidir y su ejercicio.
La polémica, desatada en pleno divorcio del PSOE y el PP sobre la estrategia antiterrorista, se sitúa en un terreno muy delicado: el que tiene que ver con un eventual cese de la violencia a corto plazo y las hipotéticas contrapartidas de ese alto el fuego; o, expresado de otro modo, la 'pista de aterrizaje' que se proporcionaría a ETA para que formalizara su decisión de dejar las armas. Mientras la propia banda colocaba en su último comunicado el respeto al derecho de decisión de los vascos como la «clave» para resolver «el conflicto», la percepción en el tripartito es que cualquier movimiento de la organización terrorista dependerá del «compromiso» que puedan adoptar el Gobierno socialista y las fuerzas políticas para que la futura mesa de negociación explore una fórmula del derecho a decidir. El PSE no se opone a ese debate, pero rechaza que sea el requisito 'sine qua non' para sentarse a dialogar y requiere lealtad constitucional.
En ese contexto, Ibarretxe inspiró ayer una declaración de su Gobierno para advertir a Zapatero de que el derecho a la libre determinación «no es negociable» y que su «negación» implica «negar la propia existencia» de los pueblos en general, de Euskadi en particular y del «principio establecido por Naciones Unidas». El lehendakari, que consumió parte de la jornada en un viaje oficial a Burdeos, asume la terminología que se manejó el miércoles en la sesión de control al Gobierno en el Congreso y se refiere abiertamente a la autodeterminación, desplazado de su vocabulario habitual por el eufemismo del 'derecho a decidir', puntal de su plan. El entorno del presidente vasco rechazó que la intención de la nota sea la de iniciar ninguna disputa, pero sí constató el malestar que ha provocado en el tripartito que Zapatero negara que la autodeterminación exista «ni en el ordenamiento constitucional español» ni en el de los «países democráticos».
Para rebatir esa tesis, el Gobierno vasco reprodujo el artículo 1 de la Carta de las Naciones Unidas, que establece que «todos los pueblos tienen el derecho de libre determinación» y que en virtud del mismo fijan «libremente su condición política». Y frente a quienes enmarcan ese precepto en el proceso de descolonización vivido en la segunda mitad del siglo pasado y a las palabras de Zapatero, Ibarretxe y sus socios sostienen que sí se han producido en «la Europa democrática» ejemplos «más que suficientes»; sin mencionarlos, aluden a los lander alemanes, los cantones suizos e, incluso, a la nueva constitución de Gibraltar.
Conflicto desde 1839
El lehendakari sí viene a coincidir con el presidente del Gobierno en apartar a los terroristas del proceso político. El Ejecutivo vasco subraya que eso corresponde «única y exclusivamente» a los partidos y al posterior refrendo de la ciudadanía, pero también recalca que el contencioso vasco arranca conla abolición foral de 1839 -«muy anterior a la horrorosa e inhumana violencia de ETA»- y advierte de que la normalización no será posible sin un acuerdo «sobre el derecho a decidir». Y con la mente puesta en la búsqueda de una formulación para ese objetivo y en la metodología establecida en Quebec, advierte a Zapatero de que «lo que se debe pactar es el ejercicio de ese derecho», mediante el diálogo y la negociación.
Antes de que se divulgara el escrito del Gobierno, Josu Jon Imaz había interpretado lo dicho por Zapatero como una negativa no a negociar la autodeterminación, como a hacerlo con ETA. El líder del PNV compartió ese último principio «democrático», pero precisó que «otra cosa bien diferente» es que Euskadi «tiene y debe tener capacidad para decidir su propio futuro en paz y libertad». Los jeltzales preguntarán a Zapatero el miércoles en el Congreso si mantiene que el derecho de autodeterminación «no existe en España».