Óscar Arias, ex presidente y Premio Nobel de la Paz, ha sido confirmado, extraoficialmente todavía, como ganador de las elecciones presidenciales de Costa Rica. La ventaja sobre su rival, el economista Ottón Solís es escasa, apenas 1,1% de los votos. Al punto que éste último sigue esperando a que el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) resuelva sobre casi seiscientas impugnaciones.
Su regreso al poder está marcado también por la polémica tras una decisión del Tribunal Constitucional, revocando la norma que impedía la reelección presidencial.
Los líderes sindicales han anunciado cuatro años de confrontación social si Arias es ratificado. El secretario general de la Asociación Nacional de Empleados Públicos, Albino Vargas, aseguró que «la presidencia de Arias surge en medio de proceso electoral plagado de irregularidades», anuncia un escenario de «confrontación» que provocará «más resistencia y mas 'calle' que antes».
Han sido catorce días de escrutinio manual en los que ambos candidatos guardaron silencio hasta que la Asociación de Prensa Extranjera (APEX), con base a las actas oficiales del TSE con el 100% de los votos, dio ventaja a Arias, del opositor Partido Liberación Nacional (PLN, socialdemócrata).
Solís, del Partido Acción Ciudadana (PAC, centro) que obtenía 646.391 votos (39,8%), exigió que se vuelvan a escrutar 172 mesas en las que se detectaron irregularidades. Pidió a Arias, con 664.556 votos (40,9%), apoyo en la petición, y se manifestó «sumamente preocupado» por lo que definió como «muy serias violaciones a la legislación». El PAC presentó 599 denuncias de nulidad del escrutinio. El TSE deberá estudiarlas antes de declarar formalmente al ganador de los comicios.