El TAU se mira a sí mismo en las horas previas a su estreno en el Top 16. Anda pendiente del delicado estado físico de Luis Scola. El capitán no se ha puesto el traje de faena desde la memorable final de Copa del pasado domingo. En un lance del juego de ese partido sintió un dolor en el pie. El posterior diagnóstico no ha podido ser más inoportuno; principio de fascitis plantar.
Es decir, que si no se le trata con mimo o no mide bien cada esfuerzo, la dolencia actual podría degenerar en una lesión muy seria. Y, además, bien conocida por el propio interesado ya que la sufrió hace un par de años. Entonces le costó alrededor de dos meses y medio recuperarse.
Así que hasta pocos minutos antes del pitido inicial no se tomará una decisión respecto a su concurso. Por lo menos ha viajado con el resto de la expedición azulgrana. Lo mismo que Lionel Chalmers, que debutará esta noche (20.45 horas, ETB-1) con la camiseta baskonista. El base estadounidense compartirá protagonismo al timón con Pablo Prigioni y Roko Leni Ukic.
Archivar la Copa
Lastrado por esa incertidumbre, el soberano de Madrid'06 se presenta en Nuremberg. El TAU deberá dar carpetazo a la quinta copa, porque ya vuelto a la carretera. Es lo malo del actual calendario, que ni espera ni entiende de sentimentalismos. De esta forma, si el equipo vitoriano aspira a sacar algo en claro de esta visita, deberá archivar las imágenes del pasado fin de semana en lo más profundo de su memoria. Y es que quedan dos frentes vitales para sus intereses.
El primero, esta Euroliga descorcha una fase decisiva. Es cierto que el TAU siempre ha alcanzado el escalafón del Top 16, quizás su estado natural, pero después de probar el año pasado los cuartos, aspira sin disimulo a repetir experiencia en esta edición. La 'Final Four', a estas alturas, ni aparece en el horizonte. El caso es que para superar esta nueva criba necesitará ocupar una de las dos primeras posiciones del Grupo F. Y casi todas las previsiones apuntan a que necesitará saquear el Nuremberg Arena para hacer realidad ese propósito.
Y es que el Bamberg, eventual casero de ese ultramoderno recinto, es la cenicienta del lote. Ha accedido a través del último bombo, sin demasiados galones o medallas que exhibir. Tan sólo la etiqueta de revelación del torneo. Por eso el Baskonia, cuyos dos primeros partidos en esta fase serán a domicilio, necesita de una victoria hoy, por tratarse del rival de menor eslora y porque la próxima semana tiene una complicada visita a casa del CSKA de Moscú, que ayer cumplió ante el Lietuvos lituano.
El Bamberg eso sí, saldrá sin ninguna presión, feliz por codearse con la aristocracia europea. Esa circunstancia le hace más peligroso. Ya que aún tiene mucho que ganar y nada que perder. Los germanos jugarán sin Dimpkins, que llegó ayer al mediodía y no debutará en la Euroliga hasta la próxima semana.