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Jueves, 23 de febrero de 2006
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GENERAL
25 años del 23-f
La lealtad de dos políticos
Jiménez Blanco y Vida Soria, dos políticos granadinos y los únicos que entraron en el Congreso voluntariamente tras ocuparlo Tejero
Imagen de archivo, tomada el 19 de octubre de 1977, de Antonio Jiménez Blanco. EFE
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El entonces presidente del Consejo de Estado, Antonio Jiménez Blanco, que el 23-F protagonizó una historia de lealtad democrática al ser el único político -junto al socialista José Vida Soria- que entró en el Congreso tras el golpe, cree que aquella intentona cerró "un periodo macabro de la historia de España".
Jiménez Blanco y Vida Soria, dos políticos granadinos de la Transición y los únicos que entraron en el Congreso voluntariamente tras ocuparlo Tejero , para solidarizarse con los diputados, están retirados de la política, pero han accedido a rememorar en declaraciones a EFE aquel episodio.
El primero lo evoca con modestia y el convencimiento de que no volverá a producirse una intentona militar en España, mientras que el segundo no quiere opinar sobre lo que considera el cumplimiento de su deber.
Portavoz de UCD en el Senado en la primera legislatura, Jiménez Blanco ocupó en 1979 la portavocía en el Congreso, hasta el otoño de 1980, cuando fue elegido presidente del Consejo de Estado. Nada más conocer la entrada de Tejero en las Cortes por la radio de su vehículo oficial, se dirigió al Congreso para correr la misma suerte que sus compañeros.
"No lo dudé un instante; la Transición era la historia de mi vida, lo sigue siendo hoy día, y no iba a permitir que la intentara arruinar aquel grotesco episodio", rememora.
Jiménez Blanco era consciente del difícil momento que atravesaba España entonces, tras un convulso viaje del Rey al País Vasco, el fratricida congreso de UCD en Baleares y los rumores de ruido de sables, pero asegura que jamás pensó que el golpe pudiera triunfar. No pudo acceder en su vehículo oficial a la carrera de San Jerónimo y tuvo que llegar al Congreso a pie, acompañado por unos acongojados escoltas que intentaban mantener la compostura aunque "temían arruinar sus carreras".
Una vez dentro del Congreso -sobre las 19:00 horas- comprobó la gravedad de la situación en el rostro demudado del comisario jefe de la Cámara, y tras cruzarse en un pasillo con Felipe González y Alfonso Guerra, en una escena que califica de "tremenda".
También se cruzó con Tejero , quien desconocía la existencia del Consejo de Estado y le identificó como portavoz de UCD en el Congreso, lo que le facilitó acceder al hemiciclo.
De Granada al Congreso
José Vida Soria permaneció en Granada la mañana del 23 de febrero de 1981, cumpliendo su máxima de no faltar jamás a su compromiso docente de catedrático de Derecho del Trabajo.
Tuvo confusas noticias de la intentona de Tejero en el aeropuerto, por el jefe de Policía, y cuando embarcaba para asistir en Madrid a la investidura de Calvo Sotelo. Tras aterrizar en Barajas, se dirigió al Congreso en taxi, por cuya radio conoció la gravedad de los hechos y cuyo conductor se negó a pasar más allá de Cibeles.
Maleta en mano, sorteó dos controles de seguridad tras identificarse verbalmente, pues entonces no existía el carné de diputado, y llegó a las puertas del Congreso acompañado por un mando de la Guardia Civil, quien le preguntó en varias ocasiones si había pensado bien lo que iba a hacer.
Bajo una de las estatuas de los leones escuchó a mandos del instituto armado comentar el bando de Miláns del Bosch, entre ellos al general Prieto, a quien conocía porque estuvo destinado muchos años en Granada.
Manuel Prieto, que no estaba del lado de los golpistas, había salido de su residencia militar, junto al general Aramburu Topete, al conocer el asalto de Tejero y permaneció toda la intentona en el Congreso intentado mediar. Prieto despidió a Vida Soria en la puerta del Congreso con un abrazo y le dijo: "Qué gesto más bonito", y le pidió que velara por su seguridad ocultando que era diputado del PSOE.
El acta del 23-F redactada en el Congreso certifica que Vida Soria ocupó su escaño a las 19:40 horas, momento en el que el centrista Lamo de Espinosa le dijo: "Este gesto se te agradece".



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