El Tribunal Correccional de París condenó ayer a diez años de prisión, la pena máxima por asociación de malhechores con fines terroristas, a Jon Olarra Guridi y Ainhoa Mujika Goñi, que ejercieron al alimón en 2001 y 2002 la jefatura del aparato militar de ETA bajo el apodo de 'Otsagi'. Hasta su detención, en septiembre de 2002 a las afueras de Burdeos, fueron los encargados de continuar la ofensiva de atentados desencadenada a las órdenes de Xabier García Gaztelu, 'Txapote', tras la ruptura de la última tregua.
La sentencia, leída ayer en ausencia de los seis acusados juzgados a primeros de año en París, impone ocho años a Andoni Otegi Eraso y Oskar Zelarain Ortiz, presuntos integrantes del segundo 'comando Argala'. Arrestados en la misma operación en la localidad pirenaica de Bagnères de Luchon, ambos están encausados en la Audiencia Nacional por el asesinato del concejal de UPN José Javier Múgica y por el atentado de Santa Pola (Alicante), en el que murieron un viandante y una niña de seis años.
El tribunal aplicó a los cuatro reos la prohibición definitiva de residir en Francia, pena accesoria que facultará su expulsión del país cuando hayan finalizado de purgar sus condenas. El veredicto es idéntico al que había reclamado la fiscal antiterrorista Sonya Djemni-Wagner para demostrar que «Francia no tiene vocación de ser el campamento atrincherado de ETA».
Galarraga y Josié
Las penas fueron algo más moderadas que la petición fiscal en el caso de Saroia Galarraga y Bruno Josié, culpables de haber alquilado dos pisos y un garaje en el suroeste de Francia por instrucciones de los jefes militares. La primera fue condenada a dos años de prisión en firme y su compañero, también de ciudadanía francesa, a uno más tres meses por usurpación de identidad en los arrendamientos.
Como sólo permaneció cuatro meses en prisión preventiva, la pareja deberá reingresar en prisión si en el plazo de diez días no recurre la sentencia. Además tendrá que someterse a un período a prueba de tres años consistente en declarar su actividad y residencia, que no podrán fijar en ninguno de los doce departamentos de la franja fronteriza con España. En caso de incumplimiento, se arriesga a la revocación de sendas dispensas de pena: de tres años de cárcel para Galarraga y de dos, para Josié.
En la sesión inaugural del proceso, única a la que asistieron, los cuatro presos se enorgullecieron de «contribuir a la liberación del País Vasco en el seno de ETA», mediante un escrito leído por Mujika. El texto respaldaba la Declaración de Anoeta como «una propuesta ineludible» en la resolución del conflicto vasco y enfatizaba que «el derecho de autodeterminación y la territorialidad, sumados a la garantía de un proceso democrático, son conceptos insoslayables».