Cuando gracias a los acuerdos de Dayton llegó la paz a la república de Bosnia-Herzegovina en 1995, tras tres años de guerra, comenzó el martirio para el ex general Ratko Mladic, el más famoso, temido y odiado de los oficiales serbios. Gracias al apoyo de sus antiguos compañeros de armas y a una interesada complicidad de los diferentes gobiernos de Belgrado, Mladic había podido desaparecer de la faz de la tierra durante diez años y eludir así una orden de captura internacional
Todo esto parecía haber llegado a su fin anoche, cuando los teletipos comenzaron a rebotar la noticia de que el famoso militar habría sido arrestado en Belgrado y estaban en curso las gestiones para trasladarlo ante el Tribunal de La Haya. La primicia fue dada por la televisión BN de la ciudad de Tuzla y retransmitida por la agencia oficial serbia Tanjug.
Pero, cuando las víctimas de Mladic comenzaban con las celebraciones, el Gobierno de Belgrado desmintió la información y aseguró que el paradero del criminal aún era un misterio. La guerra de nervios en torno a Mladic aumentó en intensidad cuando la agencia de noticias AP afirmó que el general había sido localizado y que las autoridades negociaban las condiciones de su rendición.
«Está cercado, pero todavía no ha sido arrestado», dijo un alto funcionario serbio cercano al operativo para localizar a Mladic, citado por la agencia internacional. La afirmación del funcionario también fue desmentida por el Ejecutivo yugoslavo, que calificó todas las noticias sobre el hipotético arresto o localización del famoso general como «rumores»
Se vaticinaba la captura de Mladic, acusado por La Haya de haber cometido crímenes contra la humanidad por su participación en la masacre de Srebrenica, donde ordenó el asesinato de unos 7.000 musulmanes -más de 1.500 eran niños- cuando la ciudad, que estaba protegida por Naciones Unidas, cayó en manos de sus tropas. Hace unos días un periódico alemán informó de que tanto Mladic como Radovan Karadzic, el líder político de los serbobosnios y que comparte la autoría de los crímenes, habían negociado su entrega a la Justicia a cambio del pago de cinco millones de euros para sus respectivas familias. La noticia no fue desmentida por nadie.
En febrero
Asimismo, varios rotativos de serbios han destacado durante los últimos días los esfuerzos que realizaba el Gobierno de Belgrado para extraditar a Mladic al Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia antes del fin de mes. La fecha tiene una importancia crucial. Cuando se acabe febrero, también se vence el plazo para la publicación de un informe de la comisaria europea para la ampliación, Olli Rehn, sobre la cooperación de Serbia con la Corte de La Haya. La finlandesa había dicho que si Mladic no era rápidamente entregado, la Unión Europea suspendería las negociaciones iniciadas en octubre destinadas a firmar un acuerdo de estabilización y asociación con Serbia.
Uno de los escenarios posibles para la entrega de Mladic a La Haya fue descrito por periódico 'Kurir' bajo el titulo de 'Vivo o muerto'. En el caso de una rendición, Mladic sería trasladado a la ribera bosnia del río Drina para ser enviado a La Haya desde territorio de esta república y no serbio, una acción destinada a salvar la cara a los ojos de los nacionalistas que siguen considerando al general de 63 años como un héroe nacional. «Si se resiste a su captura será ejecutado», añade el rotativo.