Ayer mismo comentábamos el tráfico de mercancías movidas por el puerto de Bilbao y justificábamos la pérdida de cuota en el mal tiempo atmosférico registrado a lo largo del mes de diciembre, que obligó a posponer a enero la llegada de varios barcos. Hoy, comentamos el descenso de la cifra de avales formalizada por Elkargi y, esta vez, la bajada del 13% registrada en 2005 se justifica con las peticiones pospuestas desde diciembre a enero. ¿Con qué deberíamos quedarnos? ¿Con la sensación de que asoman varios indicios preocupantes de una merma de la actividad o con la constatación de que diciembre fue un mes aciago para la economía vasca?
La pequeña y mediana empresa ha sido siempre un elemento clave de nuestra estructura económica, pero ahora lo es ya prácticamente todo tras la desaparición de la gran industria vasca. Por eso, y por su perfecta imbricación entre nosotros, Elkargi es un termómetro fiel y preciso, muy útil para medir la evolución de la coyuntura. El hecho de que Elkargi conceda menos avales es la consecuencia de que las empresas piden menos créditos; y esto es el reflejo de que invierten menos.
La menor inversión del presente es un mal augurio para el futuro. Y lo es peor en un momento como éste, en el que la evidente pérdida de competitividad está causando un deterioro grave de nuestro sector exterior. Dado que es muy difícil que podamos competir con productos más baratos, necesitamos hacerlo con productos mejores; y para poder fabricarlos resulta imprescindible mantener un elevado ritmo de inversión.
Desde Elkargi nos animan al asegurar que el presente ejercicio será mejor, con un aumento del 18%. Lo malo de los porcentajes es que si tomamos el 2004 como base 100 y le rebajamos el 13% de 2005, nos da 87. Si ahora le aumentamos el 18% esperado en 2006, nos vamos al 102% del nivel registrado en 2004. Visto así no es mucho y la alegría se nos va.
i.m.gardoqui@diario-elcorreo.com