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Miércoles, 15 de febrero de 2006
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CULTURA
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Dos ex presos de Guantánamo pisan la alfombra roja de la Berlinale
Winterbottom acaricia el Oso de Oro con su denuncia de la cárcel estadounidense
ESTRELLAS. Michael Winterbottom y los dos ex presos, Ruhel Ahmed y Shafiq Rasul. / AP
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El Berlinale Palast, la sala donde cada noche se realiza la función de gala del festival, vivió ayer un hecho inédito en la historia del festival. Más de 1.500 invitados aplaudieron en pie a dos ex presos de la cárcel de Guantánamo, que presentaban junto al director británico Michael Winterbottom la película más esperada del festival, 'The Road to Guantanamo'. La cinta relata la historia verdadera de tres amigos que viajan a Pakistán para participar en la boda de uno de ellos y que terminan en la base estadounidense de Cuba como sospechosos de pertenecer a Al Qaida.

Winterbottom, que ya ganó el Oso de Oro en 2003 con 'In This World', regresó a Berlín con la certeza de que su nuevo filme, un apasionante y dramático relato que combina la ficción con el documental, no dejará a nadie indiferente. Además, puede ayudar a cerrar la célebre cárcel construida por Estados Unidos en la bahía cubana de Guantánamo, donde todavía siguen incomunicados más de 400 presos.

«Si alguien hubiera dicho hace cinco años que el Gobierno norteamericano iba a abrir una prisión en Cuba y mantener allí a centenares de presos durante cuatro años, sin juicios y sin ninguna acusación concreta, le habrían tildado de loco», reflexionó Winterbottom. «Hoy estoy aquí con dos ex presos de Guantánamo».

Shafiq Rasul y Ruhel Ahmed lograron recuperar la libertad después de dos años en aquel infierno. Ayer se convirtieron en la gran sensación del festival. Todavía marcados por la experiencia y con los recuerdos muy vivos, los dos paquistaníes con pasaporte británico volvieron a recordar ante la prensa su larga odisea.

«Jamás olvidare lo que pasé, pero hay que seguir viviendo», puntualizó Rasul. «Ahora me interesa la gente que sigue encarcelada, todos inocentes. Espero que esta película ayude a obtener su libertad y a que el mundo sepa lo que es Guantánamo».

Rasul y Ahmed viajaron de Birmingham a Paquistán poco después del atentado contra las Torres Gemelas, en 2001, para ser testigos testigos en la boda de un amigo común, Asif. Después de escuchar a un imán, decidieron viajar a Afganistán, donde fuerzas occidentales bombardeaban a los talibanes, para ayudar a sus «hermanos en dolor».

La primera parte de la película, que combina entrevistas a los protagonistas reales del drama con actores y fragmentos de noticiarios televisivos, cuenta la odisea de los amigos en la tierra de los talibanes. Terminaron prisioneros en manos de la Alianza del Norte, aliada de Estados Unidos. La segunda parte del filme -rodada en Teherán- es la más controvertida y muestra las torturas psicológicas y físicas que sufrieron los tres amigos en Guantánamo, donde fueron golpeados, aislados durante semanas para obligarlos a confesar que pertenecían a la red terrorista de Bin Laden.

«No sé cómo reaccionarán los gobiernos de mi país y de Estados Unidos pero, para ser honesto, tampoco me importa mucho», dijo el director británico. «Mi meta con la película es mostrar a la gente lo insólito que es que algo como Guantánamo pueda existir».

La presentación de 'The Road to Guantanamo', la más seria candidata a obtener el Oso de Oro, eclipsó las otras dos cintas de la competición, la iraní 'Zemestan' y la tailandesa 'The Invisible Waves'. Ya fuera de competición, la española 'La gran final', de Gerardo Olivares y que cuenta la pasión por el fútbol en lugares tan dispares como el Sahara, el Amazonas y Mongolia, fue recibida con una ovación. e.muller@diario-elcorreo.com



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