Manuel Castaños no pudo evitar que las lágrimas se deslizasen por sus mejillas mientras besaba una y otra vez la camiseta del Athletic. Estaba emocionado y no era para menos. Ayer se convirtió en el primer ex jugador rojiblanco que alcanza el siglo de vida y, para celebrarlo, el club de sus amores le rindió un encendido homenaje en el museo de San Mamés, donde se ha inaugurado una exposición que repasa su paso por el club bilbaíno.
Castaños es uno de esos ex futbolistas que no ocupan grandes espacios en los libros de historia rojiblanca, pero que engrosa la lista de los cientos que han vestido la camiseta del Athletic durante sus 108 años de historia: disputó 21 partidos oficiales, ochenta de carácter amistoso y compatibilizaba su carrera deportiva con su trabajo como lector de contadores de una compañía eléctrica. El ex integrante del Acero no era precisamente un dechado de calidad técnica. Más bien, todo lo contrario. Fue un centrocampista de banda, bravo y aguerrido, que tenía fama de implacable marcador y que disputó la primera Liga de la historia del fútbol español, en 1926. Su paso por el club rojiblanco fue breve -sólo jugó cinco temporadas y conquistó dos Ligas y dos Copas-, pero lo suficientemente prolongado como para, desde entonces, no poder evitar que las lágrimas desborden sus ojos cada vez que piensa en sus años en el Athletic.
«¿Aupa Athletic!»
Como ayer. Castaños llegó hasta la puerta del estadio bilbaíno acompañado por sus dos hijos y por un buen número de familiares. Apoyado sobre un bastón y sobre el brazo de su hijo Manolo, el centenario ex jugador recorrió con una inmensa sonrisa en el rostro la exposición en la que se recogen fotos en las que aparece vestido con la camiseta del Athletic y alguno de los contratos que firmó con el club de Ibaigane. En uno de ellos, suscrito para el curso 1930-31, se establece la cantidad de dinero que percibía mensualmente: 175 pesetas, además de unas primas de 100 pesetas por partido ganado y 50 por encuentro empatado. Una vez concluido el repaso a la exposición, Castaños recibió de manos de Fernando Lamikiz una camiseta del Athletic con su nombre y con el número cien, en honor a su cumpleaños, grabado a la espalda. Los ojos del ex futbolista volvieron a inundarse de lágrimas y comenzó a besar la elástica ante de soltar un sentido «¿Aupa Athletic!».