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Martes, 14 de febrero de 2006
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CULTURA
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OPINION/Sin riesgo
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Parece claro que la moda española no quiere ahora alardes creativos de riesgo, sino más bien la seguridad de las propuestas rigurosas, vendibles y ponibles. Además, dejando a salvo la osadía de los diseñadores emergentes, también resulta evidente que la madurez de los consagrados resta sorpresas y teatralidades. Esa es, al menos, la más elemental conclusión de la primera jornada de una Pasarela Cibeles, dónde lo único ciertamente turbador ha sido el resbalón de Francis Montesinos y su diseño de un kimono en 'devoré' que recuerda en forma y color a las inspiraciones del llorado Manuel Piña.

Por lo demás, mientras Lemoniez sigue apelando a su buen gusto sin estridencias, Schlesser reivindica la elegancia clásica adaptada al presente, Agatha Ruiz de la Prada permanece fiel a su mundo jovial y cromático ya no tan imponible y Elio Bernhayer persevera en la sobriedad de la Alta Costura asequible.

Habrá que esperar, entonces, al refresco de ese esperadísimo desfile de David Delfín, cuya intención conceptual parece que se va a apoyar en una coreografía de pasarela a lo militar y en una propuesta estética referida a la idea del límite. También esperanzadores serán las eventuales novedades que aporten Ailanto y Anke Schlöder. Finalmente, no se puede negar que la nueva edición de la Pasarela Cibeles se presenta pujante y dinámica, tal vez resaltando su imagen en contraste con la declinante Gaudí. Aún así, ¿servirá todo esto como pócima milagrosa para una moda española que necesita dimensión internacional y mercados exteriores? Nadie lo sabe.



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