Hay rivales que se le tuercen a un equipo. El Lagun Aro tiene tres. Dos (Barcelona y Real Madrid) se fundamentan en razones de tanto peso como su dilatada historia. El tercero, visita esta tarde (19 horas, Bilbovisión y Punto Radio) La Casilla. El Gran Canaria Grupo Dunas le tiene cogida la medida al conjunto bilbaíno. En los tres precedentes en la ACB contra los propietarios del Centro Insular de Deportes, los rojillos se han empotrado contra la resignación. La suma es sencilla e irritante. No han sido capaces de pasar de los 65 puntos y los canarios no han bajado de los 83. Un déficit de 67 puntos en tres encuentros evidencia que los vizcaínos tienen un mal rival para aliviar sus necesidades.
La estadística refleja, además, otra realidad. El gran nivel defensivo que mantiene el equipo insular. La pasada campaña, de la mano de Pedro Martínez, su cierre de filas rozó la excelencia. Se pensaba que con la llegada al banquillo de Salva Maldonado iba a variar el panorama. No ha sido así. El Gran Canaria Grupo Dunas es en la actualidad el segundo mejor protector de su aro y ello puede incomodar a un equipo como el vizcaíno que no acaba de despojarse de los atascos ofensivos.
No se trata de que irrumpa el pesimismo en el vestuario local. Entre otras cosas porque hay dos condicionantes hoy para activar el interés, como son la posibilidad de que Scott entre en la historia de la ACB al alcanzar los 6.000 puntos (le restan 13 tan sólo) y el posible debut de Martin Rancik, un refuerzo de lujo para el juego interior en cuanto adquiera la forma física necesaria. Es, más bien un aviso para que nadie falte a la cita en La Casilla y para que todo el mundo se decida a jugar su propio partido. Si hay un rival complejo en la actualidad en la azarosa ACB es este equipo al que Sergio Scariolo dibujaba explícitamente al describirlo como «un coñazo», en alusión a la voluntad y entrega de su plantilla.
Pero los insulares no son de piedra y quizá sea el aspecto psicológico el que pueda castigar el Lagun Aro. La autoridad con que los rojillos han defendido su cancha las últimas jornadas -no se va de las mentes el espíritu del BEC- enlaza con la única época de vacas flacas que afectó al Gran Canaria -tres derrotas consecutivas- hasta la pasada jornada en la que le hizo un siete al Llanera Menorca. Así lo reconoce el senegalés Sitapha Savane, icono para los amarillos. «Ya vimos lo que le pasó al TAU y es un buen aviso para nosotros».
Tocados
Queda por ver si los problemas físicos pasarán factura a los de Vidorreta en los puestos exteriores. Con Quintana en el dique seco y Montañez y Savovic renqueantes hasta mediada la semana, podrían surgir inconvenientes para cubrir el rol de escolta, para el que Maldonado cuenta con un repertorio más amplio dada la polivalencia de varios de sus jugadores 'pequeños'.
Con el parón liguero a la vista -el Lagun Aro no volverá a competir hasta el último sábado de febrero en la cancha del Estudiantes-, el entendimiento coral puede llevar a los rojillos a dar un afinado do de pecho que sirva para ahuyentar males, renovar sus votos de compromiso y no tensar así unos valiosos días de trabajo que servirán para que Rancik se vaya poniendo a tono.
j.m.cortizas@diario-elcorreo.com