Los resultados presentados ayer por Iberdrola son excelentes, ya que ha conseguido aumentar sus beneficios en un 15,6%. El dato tiene un mérito indudable, ya que se ha conseguido a lo largo de un año hidráulico muy pobre en el que la 'pertinaz' sequía ha reducido a casi la mitad la producción eléctrica generada de ese modo, que es el maná tradicional de la empresa. El accionista podrá disfrutar de estos resultados al incrementase el dividendo en un porcentaje similar del 15,2%. El presidente, Iñigo Oriol, se despide con buenas noticias después de un largo mandato en el que ha habido de todo, pero sin duda más alegrías que tristezas.
Si el presente es bueno, el futuro se presenta esperanzador. La decisión tomada en el último Consejo de Ministros de no entrar en el fondo del acuerdo logrado con Gas Natural en los orígenes de la OPA abre la puerta a Iberdrola para dar un salto de gigante, de más de 7.000 millones de euros, y de un solo impulso, aunque haya deteriorado las buenas (¿) relaciones habituales entre los dos gigantes eléctricos. El salto se produce tanto en el 'mix' de generación -con dos centrales nuevas de carbón- como en un posicionamiento más equilibrado en la distribución eléctrica -Baleares-, en el aumento de la clientela del gas -millón y medio de nuevos consumidores- y en el proceso de internacionalización al adquirir nuevos activos en Italia y Francia.
El pago de esta ambiciosa operación exigirá acudir al mercado bursátil en busca de dinero, a través de una ampliación de capital, lo que no tendrá problemas a la vista de los buenos resultados presentados. Por si acaso, la Bolsa le premió ayer a Iberdrola con una subida del 1,46%%, que se suma al 4% que llevaba acumulado desde principios de año y que llega después del 24% de 2005. El aplauso de la junta está garantizado.
i.m.gardoqui@diario-elcorreo.com