El pasado sábado me desplacé con mi peña desde Bilbao a Málaga para ver el partido y dar ánimos al equipo, y conseguir una victoria. Lo de animar, que era cosa nuestra, lo hicimos; ver el partido (o lo que fuera), también lo hicimos; pero conseguir la victoria, que era cosa vuestra, se os olvidó, y lo que es más triste de todo, la actitud que mostrasteis ante vuestra afición fue penosa. Allí donde vais, el hotel y los alrededores están llenos de aficionados que quieren ver a sus ídolos, que claman por una foto o un autógrafo para guardarlo y enseñarlo con orgullo. Pero tras la larga espera, habitual en estos casos, la prepotencia y la altanería que demuestran algunos jugadores rompen con cualquier esperanza y dan al traste con muchas caras risueñas.
Hay algunos jugadores que no merecen llevar la camiseta ni en el campo ni fuera de él; tenéis que saber que a cualquier aficionado del Athletic se le pone 'la piel de gallina' cuando se viste con esa camiseta, con esos colores y con ese escudo, que lo es todo para él. La afición está con el equipo en lo bueno y en lo malo, como se está demostrando, pero a vosotros se os olvida que no sólo cuando se gana se es del Athletic. Cuando se pierde hay que dar la cara y saludar a esos cientos de aficionados que, allí donde vais, se desviven por vosotros.