El acceso a la vivienda es una de las primeras preocupaciones de los jóvenes y un reto para las instituciones. El Ayuntamiento de Basauri estudia un proyecto «pionero» en Euskadi que «revolucionará» el acceso de los más jóvenes a un hogar propio. La idea es edificar 35 casas-cajón en el barrio de Basozelai, en la parte alta del municipio, en un entorno natural.
Lejos de la propuesta de los polémicos 'minipisos' anunciados el año pasado por el Ministerio de Vivienda, las casas de Basauri serán algo más grandes e independientes: tendrán una superficie de 42 metros cuadrados y otros 20 de terraza. Podrán acceder, en alquiler temporal, «los jóvenes de la localidad sin recursos para optar a un piso de VPO, de precio tasado o libre», señaló el responsable del área de Juventud, Urtzi Arriaga. Este departamento ha sido el impulsor del proyecto, que aún deberá ser aprobado en pleno.
Los inquilinos - «una o dos personas de hasta 30 ó 35 años»- pagarán un alquiler «módico», aún por determinar, aunque fuentes municipales indicaron que rondaría los 200 euros. Finalizado el periodo de arrendamiento, se les devolvería la mitad del montante abonado. «100 euros se emplearían en sufragar los gastos de mantenimiento. El resto se ingresará en una cuenta bancaria de la que podrán hacer uso cuando finalice el alquiler, lo que supone un innovador sistema de ahorro», explicó el concejal de Juventud. El proyecto establece un plazo máximo de arrendamiento de cinco años. Una vez cumplido, el inquilino tendrá que abandonar la vivienda, pero «recuperará la mitad de la renta». En caso de haber agotado los cinco años, el montante ascendería a 6.000 euros.
El proyecto lleva la firma del arquitecto sevillano Santiago Cirugeda, que ha tomado nota de ideas urbanísticas desarrolladas en el norte de Europa. Cirugeda proyecta instalar en Basauri 35 bloques prefabricados que 'cuelgan' de una ladera. Los edificios, de madera con revestimiento aislante y sobre una base de hormigón, se sujetarán a una superficie inclinada «mediante micropilotes» que evitarán excavar el terreno. «Se trata de viviendas de carácter sostenible, equipadas con paneles solares, calderas centralizadas y sistemas de reciclaje de residuos», detalla el proyecto. Las viviendas contarán con grandes cristaleras y espacios acotados, pero «cada inquilino lo podrá amueblar a su gusto».
Aunque la iniciativa debe contar con el respaldo del pleno, el alcalde de Basauri confía en que el resto de partidos no se oponga. «Son viviendas dignas e imaginativas», alentó. Ibargüen prevé que los bloques se puedan colocar el próximo año, «en apenas tres meses». El presupuesto de construcción asciende a 1.000.000 euros -cada vivienda cuesta 28.000 euros-. El Ayuntamiento solicitará ayudas al Gobierno vasco y a la Diputación y tratará de llegar a acuerdos con alguna entidad bancaria.