La Acería Compacta de Bizkaia (ACB) registró el año pasado unas pérdidas de entre 25 y 30 millones de euros, según ha podido saber este periódico de fuentes de la planta del Sestao. La cifra no es exacta porque las cuentas anuales todavía no han sido aprobadas por el consejo de administración. Pero da una idea de los 'números rojos' denunciados el martes por la BBK, accionista de la compañía vasca con una participación del 10%, que criticó con dureza la gestión de Arcelor, socio mayoritario de la ACB con un 80% del capital. La entidad financiera llamó la atención sobre el hecho de que el resultado negativo de la filial se produjo en un ejercicio excepcional para todo el sector siderúrgico, en el que la propia matriz obtuvo un beneficio récord que podría rondar los 3.000 millones de euros.
No es la primera vez que la BBK censura la, a su juicio, negativa gestión de Arcelor en la ACB, aunque sus críticas tienen especial relevancia ahora, dado que el grupo europeo se encuentra en una situación delicada tras la OPA hostil lanzada por la compañía anglo-india Mittal Stell.
La caja de ahorros ya tuvo un encontronazo con la dirección de Arcelor el año pasado, al negarse a aprobar las cuentas de 2004. En ese ejercicio, la acería obtuvo un beneficio de sólo 921.000 euros frente a los 6 millones del año anterior, a pesar de haber casi duplicado su cifra de negocio al alcanzar 487 millones. La BBK contó con el apoyo del Gobierno vasco, que también tiene un 10% en la planta de Sestao a través de la sociedad pública Socade y que se negó a firmar los resultados de ese año.
Auditoría
La entidad financiera y el Ejecutivo autonómico llegaron incluso a reclamar una auditoría sobre los precios que Arcelor paga por las bobinas de la ACB, tras cuestionar que se ajusten a las condiciones de mercado. En virtud de un acuerdo sellado en 1997, con un plazo de vigencia de diez años, la filial está obligada a vender en exclusiva a la matriz el total de su producción.
Las abultadas pérdidas registradas en 2005 van a endurecer aún más el enfrentamiento entre los dos socios minoritarios de la ACB y el mayoritario. De hecho, la BBK apuntó ayer a este periódico que es muy probable que también se oponga a firmar las cuentas del año pasado. También reiteró que no piensa vender su participación del 10% a Arcelor por «falta de confianza» en su gestión. La caja asegura que esta negativa no obedece a discrepancias en torno al precio, sino a que teme una «descapitalización» de la Acería, que emplea a unas 430 personas.
La situación de la ACB empeoró en 2005 como consecuencia del recorte de producción aplicado por la multinacional ese año para evitar una caída de los precios, y que fue de un millón de toneladas a escala europea. Esta reducción afectó a la planta se Sestao, donde el descenso se situó en torno al 10%, según apuntó el vicepresidente de Arcelor, José Ramón Álvarez Rendueles.
En 2004, sin embargo, la producción alcanzó una cifra récord cercana a los 1,3 millones de toneladas de acero, que se aproxima a la de los mejores tiempos de su antecesor, Altos Hornos de Vizcaya. La instalación tiene capacidad para llegar a los 1,8 millones de toneladas tras las ampliaciones realizadas.
Las perspectivas para este ejercicio año no son mejores. La BBK ya ha apuntado que la previsión es negativa y por eso amaga con dar su apoyo a Mittal si tiene unos planes más positivos para la ACB.