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Jueves, 9 de febrero de 2006
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DEPORTES
CICLISMO
Roberto Heras, sancionado dos años sin correr por dopaje en la última Vuelta
El Comité de Competición da por bueno el resultado del test anti EPO y anula el triunfo del bejarano en la pasada edición de la ronda española
Roberto Heras, sancionado dos años sin correr por dopaje en la última Vuelta
EL FINAL. La carrera deportiva de Heras está acabada. / EFE
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SUS DATOS
Nombre: Roberto Heras Hernández.

Nacido en: Béjar (Salamanca).

Edad: 31 años, cumplirá 32 el próximo 21 de febrero.

Peso: 59 kilogramos.

Profesional desde: 1995.

Trayectoria: Formado en el País Vasco pasó al Kelme (1995-2000), US Postal (2001-03), Liberty Seguros (2004-05).

Victorias más destacadas: 3 Vueltas a España (2000-03-04), G. P. de Primavera (1998-99), Volta a Cataluña (2002), Euskal Bizikleta (2004).

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El Comité de Competición de la Federación Española firmó el parte de defunción de la carrera deportiva de Roberto Heras. Le impuso una suspensión de dos años de duración por recurrir a un producto dopante, la EPO, y le quitó tanto el triunfo en la última Vuelta como en las dos etapas que ganó en esa edición, la de Valdelinares y la de Pajares. «Estoy muy sorprendido por el fallo», dijo ayer José María Buxeda, abogado personal del corredor.

«Tengo que hablar con Roberto antes de decidir los pasos a seguir», añadió el letrado. Tiene dos opciones: o recurrir al Tribunal Internacional de Arbitraje (TAS) o a la justicia ordinaria. En el primer caso, el proceso se prolongaría como mínimo durante meses; en el segundo, ni siquiera se puede hacer una estimación. Heras cumplirá 32 años dentro de semana y media. Y tendrá casi 34 cuando venza la sanción. Es su final, porque además, por una pacto interno, ningún equipo del UCI Pro Tour le fichará en las próximas cuatro temporadas.

La defensa montada por el abogado de Heras no ha resultado. Se basaba en la falta de fiabilidad del test anti EPO. Buxeda centró su despliegue jurídico en la indefensión del corredor ante un proceso analítico cuestionado en casos anteriores. Varios triatletas habían sido exonerados tras un primer control positivo. Al parecer, el análisis fue incapaz de distinguir entre la proteína de la EPO y las que se liberan en la orina tras un esfuerzo muy intenso. El letrado, incluso, dejo entrever que pudo haber irregularidades en el traslado de las muestras de orina al laboratorio del Consejo Superior de Deportes (CSD), uno de los siete homologados en el mundo para hacer este tipo de pruebas. Y también se agarró a que, ante la falta de claridad del contraanálisis, se tuvo que realizar una tercera cata de la orina del ciclista.

Sin embargo, el Comité de Competición confirmó ayer la validez del control. Supone un respaldo para el test anti EPO y el hundimiento de Roberto Heras. El corredor bejarano estaba en la lista de sospechosos ya ante de disputar la Vuelta. Su bajo rendimiento en el Tour y sus espectaculares victorias en la rona española no les cuadraba a los comisarios de la Unión Ciclista Internacional (UCI).

El dedo acusador multiplicó su fuerza al ver la recuperación del ciclista del Liberty tras la aparatosa caída en la etapa de Burgos. Apenas una semana después, Heras avasalló a Menchov camino de la estación invernal de Pajares. Fue una etapa memorable, perfecta, con derecho a ingresar en la mejor historia de la carrera.

Vigilancia

Ante esa resurrección, la UCI intensificó la vigilancia sobre Heras. Y en la penúltima etapa, la contrarreloj de Alcalá de Henares, saltó la alarma. El escándalo. El control había dado positivo. Y con la vieja EPO, la eritropoietina, una hormona que anima la producción de glóbulos rojos, que aumenta el combustible de un deportista. Heras, que tenía un contrato de un año más con el Liberty Seguros, negó desde el primer momento haber recurrido a ese fármaco. «Soy inocente», insistió. Y confió en el contraanálsis. Estaba en juego su carrera y, a la vez, la del test. Por eso, la primera prueba contó con el visto bueno del laboratorio de París. La UCI no quería errores. El contraanálisis, sin embargo, lió el proceso. En alguno de los 170 pasos que precisa el carísimo test se cometió un error de manipulación. El resultado salió borroso y hubo que repetirlo. La tercera prueba fue concluyente: positivo.

El Liberty dijo creer en la inocencia del corredor, pero, como está estipulado en el contrato, le despidió. La confirmación del positivo y el anuncio, ayer, de la sanción erosionan todavía más la credibilidad de un deporte que acaba fagocitando a sus ídolos. Heras es uno más en una lista que no termina.




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