No me puedo quejar
 Montserrat Lluis
¿Se puede saber por qué pago más impuestos por la moto que por el coche; por qué en el metro sudas como en un spa; por qué hace un año que me tocó una vivienda de protección oficial y aún no sé dónde está ni cómo es
? Yo también tengo algo que decir al Ayuntamiento de Bilbao, Barakaldo, Getxo o Basauri, a Osakidetza, a la Universidad, a Iberia, a EKA, a la Federación de Hostelería, al Ministerio de Trabajo, al Igualatorio
Pero lo mío no es una protesta. No les pido explicaciones; les doy yo las gracias por la buena disposición y diligencia con que están atendiendo y resolviendo las quejas de los lectores. A veces en horas, y aun cuando la respuesta sea incómoda. A nadie le agrada que le busquen las cosquillas y, menos, cuando no es para reír, sino por temas tan serios como la salud o el bolsillo. Pero, hasta el momento, sólo una institución ha rehusado colaborar. Al contrario. La mayoría se muestran satisfechas de tener un espacio de enlaCe con el ciudadano, a través del que conocer sus demandas y ofrecerle una respuesta que, seguro, interesa a otros vecinos. Esa era justo nuestra intención al crear ¿Se puede saber por qué? Así que yo no me puedo quejar. Pero, vosotros, sí
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