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Miércoles, 8 de febrero de 2006
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CULTURA
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Sin fronteras
La bilbaína Olatz Iruarrizaga presenta sus diseños, muy apreciados en los países árabes, en la feria de Düsseldorf
Sin fronteras
INNOVADOR. Una modelo desfila con un diseño de Olatz. / R. TILLMAN
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PROPUESTAS DE OLATZ
Faldas y abrigos largos: Son las prendas fetiche de la creadora para la temporada otoño-invierno. Van a juego y son de cortes rectos y sencillos.

Tejidos: Lana, seda, terciopelo y algodón.

Motivos: Bordados florales, formas geométricas y poemas en turco.

Colores: Naranja, fucsia, turquesa, negro, morado y beige.

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El concepto de globalización, que ya es válido para casi todo, tampoco es ajeno a la moda. Así, no es extraño que las creaciones de una diseñadora vasca sean lucidas en países árabes, Japón y Las Vegas. Es el caso de Olatz Iruarrizaga, cuyos modelos encandilan tanto a intrépidas ejecutivas americanas como a mujeres musulmanas que los esconden bajo su velo. El secreto para llegar a tan distantes puntos del planeta y a mujeres tan dispares se encuentra en las ferias de moda, como la de la ciudad alemana de Düsseldorf, que terminó ayer. En el evento -el mayor del mundo de sus características, con más de 1.600 expositores y multitud de desfiles- Olatz dejó muy alto el pabellón de la moda vasca: «Siempre hemos tenido una aceptación buenísima, ofrecemos un producto diferente e innovador que gusta en todas las partes del mundo», explica la diseñadora de la firma Ian Mosh.

Poco amiga de las etiquetas, Olatz no presta demasiada atención al epígrafe de moda vasca, a pesar de sentirse «muy euskaldun», porque, «la moda no tiene fronteras». De hecho, ha incluido en su última colección poemas de amor en turco sobre las prendas. Además de vender sus diseños a muchos países de Europa, América y Extremo Oriente, lo que más llama la atención es la pasión que levantan sus prendas en el mundo árabe, donde tiene a algunos de sus mejores clientes. «Las chicas le dan muchísima importancia a la ropa -asegura-. Se ponen los trajes sólo para estar en casa, para que las vea el marido, pero siempre quieren las cosas más especiales, con los tejidos más ricos, superposiciones, cosas de fantasía Prefieren las faldas largas, pero también les gustan mucho los tops».

Menos clásicos

En la buena acogida que tienen sus creaciones en el mercado internacional influye, según admite la propia Olatz, que la ropa que diseña «no tiene cortes muy exagerados, y así es fácil llegar a más gente». Admiradora de los diseñadores alemanes, en ese peculiar parque temático de la moda que son las ferias le gusta ver las tendencias que apuntan sus colegas de diferentes países. «Finlandeses, israelíes hay medio centenar de países», apunta Olatz, en cuyo 'mapa mundi' del buen vestir también hay puntos negros. «Paradójicamente, los parisinos, que tienen fama de ir muy bien, visten bastante mal», explica la diseñadora de Getxo.

Entre los más elegantes están los españoles y los italianos. «Concretamente, en Euskadi la gente tiene sensibilidad a la hora de vestirse y, por fortuna, ya no es tan clásica como antes», proclama entusiasmada.




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