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Martes, 7 de febrero de 2006
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POLÍTICA
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Excarcelan al cantautor acusado de cobijar reuniones de la ejecutiva etarra
Lluis Llach, Manu Chao, Moustaki y Jack Lang habían pedido su liberación
Excarcelan al cantautor acusado de cobijar reuniones de la ejecutiva etarra
LIBERTAD CONDICIONAL. Un policía francés conduce a Serbielle en una imagen de archivo. / EFE
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El cantautor vascofrancés Peio Serbielle (Mauléon, 1956), acusado de haber cobijado las reuniones de la cúpula de ETA tras la última tregua, salió ayer de la prisión de Angulema (oeste de Francia) en libertad condicional por decisión judicial. La excarcelación había sido reclamada por personalidades como el obispo de Bayona, el alcalde de Biarritz, los ex ministros socialista Jack Lang y ecologista Noël Mamère o cantantes como Manu Chao, Georges Moustaki, Lluis Llach, Renaud y Maxime Le Forestier.

La movilización a favor de Serbielle ha sido la más amplia registrada desde hace años en los medios culturales, políticos y eclesiales franceses en un caso relacionado con ETA. Vascoparlante tardío, pues aprendió euskera a los 18 años, este compositor e intérprete de canciones intimistas es una de las figuras más conocidas de la música vasca y ha llegado a compartir disco con Mikel Laboa y Amaia Zubiria, entre otros artistas consagrados.

Hace 16 meses, el 3 de octubre de 2004, la policía irrumpió en su granja de Domezain (País Vasco francés), distante una veintena de kilómetros de la casa donde residían desde años atrás los entonces considerados máximos dirigentes de ETA Mikel Albizu, 'Antza', y Marixol Iparragirre, 'Anboto'. Los servicios antiterroristas están convencidos de que el domicilio de Serbielle cobijó las reuniones en las que, entre grandes medidas de seguridad, el comité ejecutivo planificó la ofensiva de atentados consecutiva a la ruptura del alto el fuego en 2000.

El cantautor, que se presenta como humanista y no violento, ha admitido en sus declaraciones sumariales haber albergado a personas por «deber de hospitalidad y humanidad». En una reciente carta abierta dirigida al ministro de Justicia francés, Pascal Clément, su madre indica que «mi hijo ha reconocido haber abierto la puerta a gente que suponía en situación delicada con la Policía pero de las que ignoraba la identidad y las actividades».

«Mi hijo Peio es un artista y un hombre de honor. No es un terrorista ni mucho menos un asesino o un ladrón. Nunca ha preconizado la violencia y no tiene nada que hacer en prisión», escribía Pierrette Serbielle. De similar opinión son los obispos Moleres y Gaillot, los escritores Christian Laborde y Florence Delay, el músico Richard Galliano y el vicepresidente 'verde' del Parlamento europeo, Gérard Onesta.

Esta estrategia defensiva no convenció a la juez instructora Marie Antoinette Houyvet, quien consideraba justificada la prisión preventiva por las necesidades de la investigación. Pero un magistrado ajeno al sumario aceptó el viernes la séptima demanda de puesta en libertad y como la Fiscalía no ha recurrido, Serbielle salió ayer de la cárcel con la obligación de presentarse una vez por semana ante la Gendarmería y no salir de Francia. «Mi casa seguirá estando abierta a los amigos, pero nunca a los que vienen con armas», declaró nada más recobrar la libertad.




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