TODOS PERDIENDO. Mira que pensándolo bien es difícil, pero al final, el cierre, el pasado martes, del caso Jiménez ha conseguido que todas las partes saliesen perjudicadas, al no alcanzar un acuerdo que en el fondo, a todos les vendría bien. El Madrid quería a Jiménez pero con la boca grande y el bolsillo pequeño. El Estudiantes sabe que tiene que vender para sobrevivir, pero como decía una pancarta el sábado en su campo, "somos putas, pero caras". Y el jugador confió seguramente demasiado tanto en los que le prometieron dejarle marchar como en los que le aseguraron que no le iban a dejar tirado. Esta vez el método Florentino, basado en que el jugador declare públicamente su deseo de cambiar de aires para llegada esta situación de supuesto no retorno facilitar su fichaje, no funcionó como lo hizo con Figo, Zidane, Ronaldo y compañía. El caso es que después de cinco meses, Estudiantes no tiene inyección económica y en todo el lío montado ha tenido que cambiar a un entrenador y se ha quedado fuera de la Copa en su propia casa. El Madrid, al que no le vendría mal Jiménez pero que tampoco debería ser su gran prioridad, pues no solucionaría sus principales problemas, sigue con la plantilla coja. Y al jugador no le ha quedado más remedio de emular a Joaquín Prat, y dedicarse a jugar sin pensar en la camiseta que lleva encima. Seguro que ha aprendido un montón de cosas para la próxima vez que el asunto salte a la palestra. Ahora ya sabe de primera mano cómo juegan las partidas los de su casa y los de la de enfrente.