La subsidiaria de Halliburton Kellog Brown & Root (KBR), que tantos escándalos ha protagonizado en Irak por inflar las facturas que pasaba al Pentágono, ha vuelto a recibir la confianza de éste con un nuevo contrato por valor de 319 millones de euros.
Por este dinero, el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de EE UU espera que le construya edificios temporales con capacidad para 5.000 personas cada uno en caso de que se produzca una crisis de inmigrantes o para refugiados cuando se dé una catástrofe natural como la del 'Katrina'.
El contrato, que en teoría podría no llevarse a cabo nunca de no producirse ninguna de las necesidades descritas, ha despertado la indignación de muchos políticos, dado el número de investigaciones que tiene abiertas la empresa que dirigiese el vicepresidente, Dick Cheney, antes de ocupar el cargo en la Casa Blanca.
«Con el abultado historial en expansión que tiene Halliburton por sobrecargar (las facturas), cuesta creer que el Gobierno haya decidido confiar una vez más en ésta con el dinero de los contribuyentes», declaró enojado el congresista californiano Henry Waxman. «Con cada nuevo contrato crece la necesidad de ejercer una verdadera supervisión».
En Irak, donde la mayoría de los contratos se adjudicaron a dedo sin subasta pública, las propias auditorías asalariadas por el Pentágono descubrieron, por ejemplo, que en los días después de la invasión, la empresa hizo un contrato a largo plazo a una compañía kuwaití que cobraba 90 céntimos de euros por galón más que la media del mercado, por lo que los 57 millones de galones adquiridos costaron al Pentágono 50 millones más de lo normal.
Denuncias
No se pudo demostrar que la subsidiaria de Halliburton se hubiera beneficiado de ese precio abusivo, pero al menos una empresa kuwaití denunció en la Embajada estadounidense de Kuwait que ejecutivos de la compañía le habían pedido comisiones ilegales a cambio de la adjudicación del contrato.
Un caso parecido a los servicios de cafetería y rancho que KBR ofreció en los campamentos del Ejército estadounidense. Allí, los auditores calculan que se sobrecargó al Gobierno por 55 millones de euros. En total, la empresa negocia la devolución de más de 165 millones de euros.
Un portavoz del Cuerpo de Ingenieros del Ejército sostuvo que la oferta de KBR para el nuevo contrato de construcción era la única que se había recibido. El acuerdo es de un año, con posibilidad de renovación anual de hasta cuatro.