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Domingo, 5 de febrero de 2006
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Una estampida a las puertas de un estadio de Filipinas causa al menos 88 muertos
Más de 30.000 personas esperaban para participar en un concurso cuando se desató el pánico
Una estampida a las puertas de un estadio de Filipinas causa al menos 88 muertos
Sin consuelo. Un joven filipino sujeta la mano de su madre, que ha muerto en la tragedia. / ap
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Filipinas quedó ayer conmocionada por la tragedia provocada por una estampida humana a las puertas de un estadio. Más de 30.000 personas esperaban para participar en el primer aniversario de un programa de televisión que iba a repartir premios millonarios cuando una avalancha dio paso a un reguero de muerte: 88 personas fallecieron y más de 340 resultaron heridas.

Según informaciones oficiales, la situación de los afectados no era grave, pero las salas de urgencias de todos los centros sanitarios se vieron desbordadas por la incesante llegada de víctimas. Algunos de ellas, incluso, tuvieron que esperar tratamiento sentadas en sillas de plástico o en el suelo.

La mandataria de Filipinas, Gloria Macapagal Arroyo, ordenó que se abriera una investigación para esclarecer cómo se produjo la tragedia. Su resultado deberá estar listo en 72 horas, anunció el ministro de Información y portavoz de la Presidencia, Ignacio Bunye.

El punto de partida de la calamidad empezó con la celebración del primer aniversario del programa de televisión 'Wowowee', presentado por Willie Revillame, que en su breve andadura ha alcanzado una gran popularidad por los fantásticos premios que entrega a través de juegos. Para celebrar un año de vida, los organizadores, la cadena de televisión filipina ABS-CBN, habían anunciado que repartirían un millón de pesos (16.000 euros), una casa y un coche. Pero éso no era todo. Además, se rifarían 20.000 pesos entre los asistentes al acontecimiento, cuya entrada era libre.

Los suntuosos premios enloquecieron al público. Desde el miércoles, empezaron a llegar filipinos al exterior del estadio de deportes Ultra de Pasig, uno de los municipios que conforman la gran metrópoli de Manila. Ayer por la mañana, unas 30.000 personas esperaban animadas a entrar en el recinto. Cuando las puertas se abrieron, el gentío salió disparado hacia el interior.

Las informaciones sobre lo que sucedió a partir de ese momento son confusas. El director de la Autoridad de Metro Manila, Lito Vergel de Dios, declaró a la emisora de radio Dzbb que se cree que alguien entre el público gritó «Bomba, bomba!». Y el pánico se desató.

Sin embargo, esta primera versión fue perdiendo fuerza a lo largo de la jornada. Y es que, la Policía no descubrió ningún artefacto explosivo oculto en las instalaciones. El relato de una testigo apuntaba otras posibles causas del siniestro: tras abrirse las puertas, explicó la mujer, empezaron a entrar una oleada de personas en el estadio y al llenarse, los guardas decidieron cortar el flujo. Pero las miles de seguidores que se quedaban fuera trataron de impedir que cerraran las puertas y empezaron a empujar y presionar. «Entonces se produjo la tragedia», indicó.

Estampa desoladora

«Mi madre ha muerto, que alguien me ayude, por favor, no sé qué hacer», repetía el pequeño Alberto Herrera por la radio local.

A las pocas horas del siniestro, las inmediaciones del estadio mostraban una estampa desoladora: los agentes del orden colocaron los cadáveres, todos correspondientes a adultos, en fila, algunos de ellos mal cubiertos, para realizar una primera identificación.

Ajenos a la desgracia, miles de filipinos permanecieron en el estadio a la espera de que comenzara el programa con la ilusión de que, con un golpe de suerte, ayer sería el día en el que abandonarían la pobreza. El vicepresidente filipino disipó sus sueños por la tarde al anunciarles que, en respeto a esos «88 muertos», se cancelaba la celebración del concurso. Eso sí, el popular programa se celebrará otro día.




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